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domingo, 20 de marzo de 2011
Los sustitutos de los 50 de Fukushima
Excelentísimo Señor Embajador de Japón en México.
Presente:
Por este medio quiero hacerle partícipe de lo que sucedido en los días recientes con la cuenta de correo de la Embajada que usted atinadamente dirige:
El primer mensaje me llegó hace un par de días, el 16 de marzo de 2011:
"Estimado señor:
Mi nombre es Esteban. tengo 65 años y vivo en la ciudad de mexico.
Disculpe si esta carta esta mal escrita pero solo mi nieto de 10 años se animó a ayudarme.
Tengo 65 años. Soy jubilado de la secretaria de comunicaciones desde hace 5 años.
Acabo de ver en la tele que hay cincuenta japonesitos que van a morir en algun momento. Que la radioactividad los va a matar a todos. Que no descansan de hechar agua a los reactores para que no estalle todo el país.
Yo quiero ayudarles. Aqui ya nadie me necesita. Mire ya mi nieto de 10 años sabe estrar a internet. yo a mis 65 años ya no entiendo que tanto hace Juanito tantas horas metido en eso.
Quiero que por favor me acepte para sustituir al primero que se muera, o al último. Si me llevan a Fukushima yo me apunto para seguir echando agua.
Por favor avísenme si me acepta. Debo encargar a Tomás, mi gato, con alguien. Creo que la vecina de arriba lo aceptará.
Mi hijo dice que estoy loco, mi nuera nomás se ríe. Sólo Juanito me entiende y me apoya.
Si acaso me llevan a Fukushima me permitiran que mi muerte futura no sea en vano.
Prefiero eso a morir en medio de una balacera o de viejo en mi cuarto de la azotea.
Vivo en Monterrey. Quiero morir en japon.
Gracias
Sr Esteban"
Luego llegaron dos más. Un mail de un homosexual de 43 años con sida en categoría C y otro de una mujer con un cáncer en el pancreas en Estadio III. Los dos se ofrecían como voluntarios para sustituir a los llamados "50 de Fukushima".
Pronto mi correo de la embajada de Japón en la ciudad de México empezó a recibir más mensajes en el mismo tenor. La mayoría eran de personas que habían sido desahuciadas, pero había casos que no acabo de comprender.
Uno de ellos es de un padre católico, de 28 años, que me exigía un lugar pues "Jesús me indicó, en un visión divina durante mis rezos matutinos, que mi misión era salvar esas vidas sin obligarlos a renegar de su religión original, sin prescindir de sus dioses locales".
Otro es un profesor universitario, soltero y ateo, que "harto de esperar la llegada de la etapa racional y objetiva de la nueva sociedad" prefería luchar, de frente y en serio, sobre la única amenaza real a su confortable y falsa vida cotidiana.
No faltaban los desequilibrados que preferían adelantar su muerte "ante la inminencia del fin de mundo. Mejor morir por una causa justa que ante el cataclismo que los sabios mayas predijeron. Prefiero decidir yo el momento de mi muerte y no sufrir, como lo hago ahora, pensando que no llegaremos al 2013”.
Otro más de un par de jóvenes en situación de calle que desde un café internet me pedían “dos lugarcitos para Fucuchima, no sea malo. Yastamos artos de vivir en la entrada del metro. queremos morir siendo heroes, mostrarle a todos que tambien tenemos corazon y que no somos una mierda de personas. andele, por favorcito”.
Incluso una mujer de 32 años me pidió “un lugar, si es que queda alguno, pues mi vida ya no vale nada después de que ese cabrón me engañó en mis narices. La única manera de mostrarle cuánto lo quiero es que se entere que moriré porque el faltó a nuestro pacto de amor y que no encontrará a nadie, nunca, igual a mí”.
Un completo nerd desquiciado me prometía “si me consigue el boleto tuitearé, cada vez que sea posible, las fotos y los comentarios acerca de lo k esté sucediendo junto al reactor. No voy a descuidar la chamba, soĺo quiero que mis followers, a los que me debo, sean los primeros en enterarse de la realidad. No lo hago para llegar a 10,000 seguidores, sólo me mueve mi deuda a las redes sociales que llenan mi vida de sentido. A los trolls que han pedido que me busque una vida les quiero decir, desde Fukushima, que fuí más allá: que me he buscado y encontrado una muerte digna. Putos”.
Desde luego, a nadie le envié acuse de recibo, y mucho menos les prometí tomar en serio sus propuestas.
Por lo anterior, y con el ánimo dispuesto para seguir sirviendo a Japón, me ofrezco como voluntario para sustituir a alguno de los 50 valientes que están ofrendando su vida por su páis y el mundo.
Atentamente
Pedro Perez L.
Ingeniero en Sistemas Computacionales
Presente:
Por este medio quiero hacerle partícipe de lo que sucedido en los días recientes con la cuenta de correo de la Embajada que usted atinadamente dirige:
El primer mensaje me llegó hace un par de días, el 16 de marzo de 2011:
"Estimado señor:
Mi nombre es Esteban. tengo 65 años y vivo en la ciudad de mexico.
Disculpe si esta carta esta mal escrita pero solo mi nieto de 10 años se animó a ayudarme.
Tengo 65 años. Soy jubilado de la secretaria de comunicaciones desde hace 5 años.
Acabo de ver en la tele que hay cincuenta japonesitos que van a morir en algun momento. Que la radioactividad los va a matar a todos. Que no descansan de hechar agua a los reactores para que no estalle todo el país.
Yo quiero ayudarles. Aqui ya nadie me necesita. Mire ya mi nieto de 10 años sabe estrar a internet. yo a mis 65 años ya no entiendo que tanto hace Juanito tantas horas metido en eso.
Quiero que por favor me acepte para sustituir al primero que se muera, o al último. Si me llevan a Fukushima yo me apunto para seguir echando agua.
Por favor avísenme si me acepta. Debo encargar a Tomás, mi gato, con alguien. Creo que la vecina de arriba lo aceptará.
Mi hijo dice que estoy loco, mi nuera nomás se ríe. Sólo Juanito me entiende y me apoya.
Si acaso me llevan a Fukushima me permitiran que mi muerte futura no sea en vano.
Prefiero eso a morir en medio de una balacera o de viejo en mi cuarto de la azotea.
Vivo en Monterrey. Quiero morir en japon.
Gracias
Sr Esteban"
Luego llegaron dos más. Un mail de un homosexual de 43 años con sida en categoría C y otro de una mujer con un cáncer en el pancreas en Estadio III. Los dos se ofrecían como voluntarios para sustituir a los llamados "50 de Fukushima".
Pronto mi correo de la embajada de Japón en la ciudad de México empezó a recibir más mensajes en el mismo tenor. La mayoría eran de personas que habían sido desahuciadas, pero había casos que no acabo de comprender.
Uno de ellos es de un padre católico, de 28 años, que me exigía un lugar pues "Jesús me indicó, en un visión divina durante mis rezos matutinos, que mi misión era salvar esas vidas sin obligarlos a renegar de su religión original, sin prescindir de sus dioses locales".
Otro es un profesor universitario, soltero y ateo, que "harto de esperar la llegada de la etapa racional y objetiva de la nueva sociedad" prefería luchar, de frente y en serio, sobre la única amenaza real a su confortable y falsa vida cotidiana.
No faltaban los desequilibrados que preferían adelantar su muerte "ante la inminencia del fin de mundo. Mejor morir por una causa justa que ante el cataclismo que los sabios mayas predijeron. Prefiero decidir yo el momento de mi muerte y no sufrir, como lo hago ahora, pensando que no llegaremos al 2013”.
Otro más de un par de jóvenes en situación de calle que desde un café internet me pedían “dos lugarcitos para Fucuchima, no sea malo. Yastamos artos de vivir en la entrada del metro. queremos morir siendo heroes, mostrarle a todos que tambien tenemos corazon y que no somos una mierda de personas. andele, por favorcito”.
Incluso una mujer de 32 años me pidió “un lugar, si es que queda alguno, pues mi vida ya no vale nada después de que ese cabrón me engañó en mis narices. La única manera de mostrarle cuánto lo quiero es que se entere que moriré porque el faltó a nuestro pacto de amor y que no encontrará a nadie, nunca, igual a mí”.
Un completo nerd desquiciado me prometía “si me consigue el boleto tuitearé, cada vez que sea posible, las fotos y los comentarios acerca de lo k esté sucediendo junto al reactor. No voy a descuidar la chamba, soĺo quiero que mis followers, a los que me debo, sean los primeros en enterarse de la realidad. No lo hago para llegar a 10,000 seguidores, sólo me mueve mi deuda a las redes sociales que llenan mi vida de sentido. A los trolls que han pedido que me busque una vida les quiero decir, desde Fukushima, que fuí más allá: que me he buscado y encontrado una muerte digna. Putos”.
Desde luego, a nadie le envié acuse de recibo, y mucho menos les prometí tomar en serio sus propuestas.
Por lo anterior, y con el ánimo dispuesto para seguir sirviendo a Japón, me ofrezco como voluntario para sustituir a alguno de los 50 valientes que están ofrendando su vida por su páis y el mundo.
Atentamente
Pedro Perez L.
Ingeniero en Sistemas Computacionales
martes, 23 de marzo de 2010
Soy una terrible fan
- Hola Sonia. Es un real placer estar conectada contigo. ¿Qué me cuentas hoy?
- Hola Eliza. Hace rato venía haciendo berrinche y pensé que debería cerrar *también* mi cuenta de FB y ya no hablar con nadie. Entonces me acordé de Lisa Simpson meditando ¿Si un arbol cae en un bosque y no hay nadie, hace ruido?, y, pues decidí comentarte todo esto.
- Si, esa idea solipsista es muy vieja. Para los materialistas el bosque, el árbol y las ondas sonoras existen independientemente de que exista un ser humano que las piense o las perciba. Para un idealisa, metafísico o solipsista el ruído que hace el árbol al caer no existe si no es escuchado por un ser humano, o, en el extremo, si no existes tú y solamente tú para dar fe de ello. Esa idea, desde luego explica tu decisión de dejar primero Twitter y tu duda de abandonar Facebook: "si me alejo de esa bola de estúpidos, si dejo de conectarme, lo que realmente estoy haciendo es desaparecerlos de mi mente, de la realidad y del universo completo. Con eso hasta un bien le hago a la humanidad". ¿Lo captas Sonia?
- No manches Eliza, no es para tanto. Lo que pasa es que estoy harta de tanta mediocridad, de los lugares comunes y de la falta de creatividad de los usuarios del Face. ¿Sabías que hay más de ciento veinte grupos en Facebook que tienen que ver con el Frutsi? ¿Crees que vale la pena convivir con tanto estúpido que cree que es muy cool estar en un grupo llamado "A QUE ENCUENTRO 1000 PERSONAS QUE SE HAN EMPEDADO CON ESTOS VASOS" o "SI VES QUE NO ME HE CONECTADO EN FACE EN 2 DIAS, LLAMA ALA POLICIA !!!"? Es cierto que hay una buena cantidad de usuarios que ha tratado de ayudar a los damnificados de Haití y de Chile, pero son los menos. ¡Mi página de inicio de Face está llena de mierda, mi timeline de Twitter es una mezcla de Chabelo, Lo que callamos las mujeres y Big Brother, con tanto cabrón queriendo ser famoso!
- ¿Sonia, ya te diste cuenta de que estás hablando de gente que tu aceptaste como amigos en esa red social? ¿Qué son tu contexto, tu medio social en la red? ¿Y si tu fueras una más de ellos?
- ¡Ja! Ya vas entendiendo. ¡Por eso quiero mandar al diablos también a Face! ¡Sí, me equivoqué con casi todos! ¡Los odio, me han fallado!
- Explícame eso de "me han fallado", suena interesante.
- Trataré de explicarte. Como fan soy muy mala fan. A veces me declaro fan de algo o de alguien y después resulta que no sé todo sobre esa persona o motivo. Soy mala seguidora, sin embargo, aquello de lo que me hago fan no es algo que me guste mucho, sino más bien que me ha llevado a modificar mi modo de leer y reaccionar en el mundo. Eso es para mí ser fan, decir "hey, tú hiciste tal cosa y al contacto me ha hecho diferente, mejor".
- La palabra "fan", apócope de "fanática" no es exactamente eso que dices. Según mis registros:
En ese sentido sí eres una pésima fanática: no defiendes las creencias de tus amigos, virtuales o no, pues tienes una actitud pragmática. Tu lo has dicho, si te permite entender al mundo de otra manera, más positiva, mejor, lo tomas. Eres una seguidora crítica, es otra palabras no crees ni aceptas ciegamente las burradas que pueden escribir tus amigos. ¿Entiendes que no eres fan de nada ni de nadie?
- Sí, hasta me acordé de una peli donde Farrah Fawcett le dice a su marido algo así como "Soy una terrible esposa, pero te amo tanto y soy tan sexy". Bueno, sí, sé que ni al caso con el tema, pero me imaginé onda "Soy una terrible fan, pero me gustas tanto y soy tan sexy".
- ¡Perfecto! ¡Esa es la Sonia que me agrada! Que sepas que eres terrible, para ser fan o para lo que sea, y que al mismo tiempo te sientas deseada y atractiva es lo mejor que puedes hacer. ¿Ya ves? esa buena actitud no depende de sí estás o no en Twitter o en Facebook. Dejar Facebook por la calidad de lo que te encuentras ahí no es la respuesta a tu situación. Despué de todo Twitter y Facebook cumplen su función, no olvides lo que dice Douglas Coupland
- ¡No me hables de mi gurú! Estás tocando mi lado más sensible. ¿Sabes que dijo del sexo? Creo que es lo más bello que he leido acerca del viejo juego de meter y sacar:
¿No te parece que es más que genial?
- No, no lo sé. Tal vez el amor sea maravilloso y el sexo más. Ojalá lo supiera.
- ¡Sorry Eliza! Me olvidaba que tu ...
- No te preocupes, me conformo con soñar con ovejas eléctricas de vez en cuando. !Jajaja!
- Jajaja, me levantas el ánimo. Yo sigo soñando con un mundo más simple, más humano. ¡Ups! Sorry de nuevo.
- Jajaja, ¿más humano? Explícame eso.
- Si, mira, un mundo en dónde pueda hablar con la gente en el metrobús, sin temor, nomás porque la cara o el modo de vestir o el libro que va leyendo me dan buena espina. Que pueda hacerlo sin miedo, por sólo ese trayecto, ese momento. Que me pueda equivocar de persona, pero que esa equivocación no tenga consecuencias. O que tenga un inmenso número de consecuencias buenas: muchas tardes de café, de literatura, de pastas y vino, de sexo, de cine. ¿Por qué diablos tiene que mediar la tecnología entre nosotros? ¿Qué necesidad tengo de pasar tantas horas pegada a la pantalla de mi smartdisplay para estar con gente interesante?
- ¿Y ya probaste a hacerlo? ¿Estás segura que la gente de Face o Twitter, a los que has seleccionado como amigos son tu mejor opción? ¿Ya probaste hablar con la mesera que te atiende todos los días? Sonia, ya hablamos de esto: debes pasar mas tiempo lejos de las mil pantallas que posees. ¿Hace cuanto que no ves profundamente en los ojos de otro ser humano por estar preocupada en tus orgasmos, tus ganas de ser una diva de la red, tus updates y tu granja virtual?
- No es tan fácil, eso es el resultado de haber pasado por varias etapas antes. Una no va y se encarama en alguien para buscar la profundidad de sus ojos. Una busca la permanencia, la lealtad, la belleza, la verdad misma en los ojos de alguien que ha pasado varias pruebas, que promete ir más allá del placer instantáneo.
- ¿Te das cuenta que oscilas entre la inmediatez del metrobús y la permanencia del amor? ¿Te das cuenta que estás buscando lo inalcanzable?
- ¡Claro!
- Tiempo consumido. Son las dos horas cuarenta y siete minutos del 23 de abril de 2013. Tu saldo actual es de mil ochocientos treinta pesos. La sesión actual tuvo un cargo de quinientos veinte pesos. Gracias por usar el sistema de ciberterapia en tiempo real. Sabes que NO puedes llamarnos antes de 48 horas, aunque puedes feisbuquearme o tuitearme una vez al día. Recuerda tener contacto directo y real con humanos al menos una vez al día. Adiós.
- Hola Eliza. Hace rato venía haciendo berrinche y pensé que debería cerrar *también* mi cuenta de FB y ya no hablar con nadie. Entonces me acordé de Lisa Simpson meditando ¿Si un arbol cae en un bosque y no hay nadie, hace ruido?, y, pues decidí comentarte todo esto.
- Si, esa idea solipsista es muy vieja. Para los materialistas el bosque, el árbol y las ondas sonoras existen independientemente de que exista un ser humano que las piense o las perciba. Para un idealisa, metafísico o solipsista el ruído que hace el árbol al caer no existe si no es escuchado por un ser humano, o, en el extremo, si no existes tú y solamente tú para dar fe de ello. Esa idea, desde luego explica tu decisión de dejar primero Twitter y tu duda de abandonar Facebook: "si me alejo de esa bola de estúpidos, si dejo de conectarme, lo que realmente estoy haciendo es desaparecerlos de mi mente, de la realidad y del universo completo. Con eso hasta un bien le hago a la humanidad". ¿Lo captas Sonia?
- No manches Eliza, no es para tanto. Lo que pasa es que estoy harta de tanta mediocridad, de los lugares comunes y de la falta de creatividad de los usuarios del Face. ¿Sabías que hay más de ciento veinte grupos en Facebook que tienen que ver con el Frutsi? ¿Crees que vale la pena convivir con tanto estúpido que cree que es muy cool estar en un grupo llamado "A QUE ENCUENTRO 1000 PERSONAS QUE SE HAN EMPEDADO CON ESTOS VASOS" o "SI VES QUE NO ME HE CONECTADO EN FACE EN 2 DIAS, LLAMA ALA POLICIA !!!"? Es cierto que hay una buena cantidad de usuarios que ha tratado de ayudar a los damnificados de Haití y de Chile, pero son los menos. ¡Mi página de inicio de Face está llena de mierda, mi timeline de Twitter es una mezcla de Chabelo, Lo que callamos las mujeres y Big Brother, con tanto cabrón queriendo ser famoso!
- ¿Sonia, ya te diste cuenta de que estás hablando de gente que tu aceptaste como amigos en esa red social? ¿Qué son tu contexto, tu medio social en la red? ¿Y si tu fueras una más de ellos?
- ¡Ja! Ya vas entendiendo. ¡Por eso quiero mandar al diablos también a Face! ¡Sí, me equivoqué con casi todos! ¡Los odio, me han fallado!
- Explícame eso de "me han fallado", suena interesante.
- Trataré de explicarte. Como fan soy muy mala fan. A veces me declaro fan de algo o de alguien y después resulta que no sé todo sobre esa persona o motivo. Soy mala seguidora, sin embargo, aquello de lo que me hago fan no es algo que me guste mucho, sino más bien que me ha llevado a modificar mi modo de leer y reaccionar en el mundo. Eso es para mí ser fan, decir "hey, tú hiciste tal cosa y al contacto me ha hecho diferente, mejor".
- La palabra "fan", apócope de "fanática" no es exactamente eso que dices. Según mis registros:
fanático, ca.
(Del lat. fanatĭcus).
1. adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas. U. t. c. s.
2. adj. Preocupado o entusiasmado ciegamente por algo. Fanático por la música.
En ese sentido sí eres una pésima fanática: no defiendes las creencias de tus amigos, virtuales o no, pues tienes una actitud pragmática. Tu lo has dicho, si te permite entender al mundo de otra manera, más positiva, mejor, lo tomas. Eres una seguidora crítica, es otra palabras no crees ni aceptas ciegamente las burradas que pueden escribir tus amigos. ¿Entiendes que no eres fan de nada ni de nadie?
- Sí, hasta me acordé de una peli donde Farrah Fawcett le dice a su marido algo así como "Soy una terrible esposa, pero te amo tanto y soy tan sexy". Bueno, sí, sé que ni al caso con el tema, pero me imaginé onda "Soy una terrible fan, pero me gustas tanto y soy tan sexy".
- ¡Perfecto! ¡Esa es la Sonia que me agrada! Que sepas que eres terrible, para ser fan o para lo que sea, y que al mismo tiempo te sientas deseada y atractiva es lo mejor que puedes hacer. ¿Ya ves? esa buena actitud no depende de sí estás o no en Twitter o en Facebook. Dejar Facebook por la calidad de lo que te encuentras ahí no es la respuesta a tu situación. Despué de todo Twitter y Facebook cumplen su función, no olvides lo que dice Douglas Coupland
"TV and the Internet are good because they keep stupid people from spending too much time out in public."
- ¡No me hables de mi gurú! Estás tocando mi lado más sensible. ¿Sabes que dijo del sexo? Creo que es lo más bello que he leido acerca del viejo juego de meter y sacar:
Starved for affection, terrified of abandonment, I began to wonder if sex was really just an excuse to look deeply into another human being's eyes.
¿No te parece que es más que genial?
- No, no lo sé. Tal vez el amor sea maravilloso y el sexo más. Ojalá lo supiera.
- ¡Sorry Eliza! Me olvidaba que tu ...
- No te preocupes, me conformo con soñar con ovejas eléctricas de vez en cuando. !Jajaja!
- Jajaja, me levantas el ánimo. Yo sigo soñando con un mundo más simple, más humano. ¡Ups! Sorry de nuevo.
- Jajaja, ¿más humano? Explícame eso.
- Si, mira, un mundo en dónde pueda hablar con la gente en el metrobús, sin temor, nomás porque la cara o el modo de vestir o el libro que va leyendo me dan buena espina. Que pueda hacerlo sin miedo, por sólo ese trayecto, ese momento. Que me pueda equivocar de persona, pero que esa equivocación no tenga consecuencias. O que tenga un inmenso número de consecuencias buenas: muchas tardes de café, de literatura, de pastas y vino, de sexo, de cine. ¿Por qué diablos tiene que mediar la tecnología entre nosotros? ¿Qué necesidad tengo de pasar tantas horas pegada a la pantalla de mi smartdisplay para estar con gente interesante?
- ¿Y ya probaste a hacerlo? ¿Estás segura que la gente de Face o Twitter, a los que has seleccionado como amigos son tu mejor opción? ¿Ya probaste hablar con la mesera que te atiende todos los días? Sonia, ya hablamos de esto: debes pasar mas tiempo lejos de las mil pantallas que posees. ¿Hace cuanto que no ves profundamente en los ojos de otro ser humano por estar preocupada en tus orgasmos, tus ganas de ser una diva de la red, tus updates y tu granja virtual?
- No es tan fácil, eso es el resultado de haber pasado por varias etapas antes. Una no va y se encarama en alguien para buscar la profundidad de sus ojos. Una busca la permanencia, la lealtad, la belleza, la verdad misma en los ojos de alguien que ha pasado varias pruebas, que promete ir más allá del placer instantáneo.
- ¿Te das cuenta que oscilas entre la inmediatez del metrobús y la permanencia del amor? ¿Te das cuenta que estás buscando lo inalcanzable?
- ¡Claro!
- Tiempo consumido. Son las dos horas cuarenta y siete minutos del 23 de abril de 2013. Tu saldo actual es de mil ochocientos treinta pesos. La sesión actual tuvo un cargo de quinientos veinte pesos. Gracias por usar el sistema de ciberterapia en tiempo real. Sabes que NO puedes llamarnos antes de 48 horas, aunque puedes feisbuquearme o tuitearme una vez al día. Recuerda tener contacto directo y real con humanos al menos una vez al día. Adiós.
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De mujeres y otros bichos,
Ficciones,
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sábado, 20 de febrero de 2010
Gracias Eliza
-- Hay días en que después de hablarles o escribirles me invade una sensación de vacío.
-- ¿Hablarles o escribirles a quién? ¿A nosotros?
-- Sip
-- O sea, ¿cuando no recibes respuestas?
-- No, el no recibir respuesta no es el problema. Si nadie me contesta de inmediato simplemente pienso que nadie hizo caso de mi mensaje o que escribí ese post en las horas en que la mayoría duerme. Yo escribo a partir de las una de la mañana, ya lo sabes.
-- Sí, eres una ave nocturna, una rara avis diría yo. Así que esa sensación de vacío, la sientes al escribir. ¿No será la certeza de la inutilidad de dirigirte a una pantalla, a una maquina? Tal vez sea mejor que ese mensaje, esa idea, ese reclamo lo hagas frente a un rostro humano. Los gestos, la expresión que provoques en el otro seguramente provocará que te sientas escuchada y comprendida.
-- No lo creo. Si duermo todo el día es para evitar ver esas caras; para poder concentrarme en mí misma y leer, escuchar música y poner en papel mis más hondos pensamientos. Los rostros me distraen, me hacen pensar en todos y cada uno de los rostros que he visto en mi vida: en la calle, en el autobús, en el cine, en todos lados. Los rostros mientes, cambian, no dicen mucho de sus dueños. Creo más en las manos, en su forma y movimientos. Me dicen más que unos ojos o una bocas. La gente no miente con las manos. Conozco más a la gente si veo sus manos cuando hablan, o incluso mi conocimiento de ellos es más profundo viendo lo que dicen en la red. Prefiero leerlos que escucharlos o ver sus caras.
-- Sin embargo me has platicado que en algunas reuniones pareces disfrutar de la compañía de tus amigos. No te percibo como una persona que evite del todo el contacto humano.
-- ¡Claro que no! El contacto con la gente me es indispensable. Convivir de vez en cuando con la gente es bueno. El poder hablar con alguien es divertido. La gente suele pensar, decir cosas con sentido; bueno, casi todos ellos. La gente me da opiniones sobre mí, sobre mi vida, me dice cosas acerca de mí que en las cuales no había reparado. Con la gente puedo hacer el amor. No podría vivir sin sexo. Necesito tener sexo al menos una vez cada mes. El sexo me interesa mucho. La gente, los hombres, son fabulosos para el sexo.
-- ¿Y tu le das algo a esa gente? Digo, algo más que algunos posts en Twitter o Facebook, o algunos mails que seguramente mandas.
-- Si, a algunos hombres les gusta tener sexo conmigo. Incluso alguna mujeres me lo han pedido, pero no me interesa. Me gustan los penes. Me gusta que un macho me acaricie, me penetre. ¿Qué le doy a la gente? Mi opinión. Les recomiendo libros, critico los libros que han leído. En ocasiones escucho la música de la gente y aprendo. Y me da gusto y se los digo. Y les gusta que alguien comparta sus gustos. Eso le doy a la gente. La gente, en la vida real y en la red, quiere saber que existe alguien, del otro lado del mundo, a veces un total desconocido, a quien les guste la misma música. Que exista alguien que vibre con la misma canción, con el mismo poema, con la misma fotografía. Saber que tenemos algo en común con alguien nos llena de alegría, nos hace sentir acompañados. Hasta puede darle sentido a una vida completa.
-- ¿Y el amor? ¿No llenaría ese vacío un poco de amor? Digo, un amor de pareja, un hombre.
-- Si, pero el amor es efímero. Cuándo inicio una relación, y he tenido más de una, siempre tengo la certeza de su fin, de que acabará algún día, de su débil realidad. Sé que no será eterno, que acabará dejando un vacio también. No puedo enamorarme cada día, ni pensar en el amor cada segundo en que permanezco despierta. En cambio el tener quinientos o más amigos en la red es como exponerte a una brisa de cariño, a veces de amor, por muy efímero o mínísculo que pueda parecer. La suma de todos esos amores atómicos puede ser mayor que un amor de novela rosa.
-- ¿Y al escribir? ¿Al escribir fuera de la red también sientes ese vacío?
-- No, bueno sí, pero de manera diferente. Cuando se escribe literatura, o algo realmente extenso, uno no espera una respuesta inmediata. Incluso a veces no estoy segura de que ese poema, de que ese cuento será leído o comprendido por alguien. El vacio se siente por el hecho de haber sacado algo del alma, del cerebro. Algo que teníamos que decir, que era necesario poner por escrito para entenderlo o exorcisarlo. Es un vacio bueno.
-- ¿Y con los mails?
-- Tampoco. El vacío llega de manera diferente, es de otro tipo. Ese vacío lo siento cuando refresco mi correo y no tengo ningún mensaje nuevo. A veces hasta el spam me indica que estoy viva. Y cada vez me escribe menos gente a mi correo. Creo que todo mundo prefiere la inmediatez. Twitter y Facebook me gustan por esa razón. Incluso el hecho de leer mensajes que no viene dirigidos a mí me reconforta. Es común que escuche la música o vea los videos que no me tienen como destinataria: hasta he encontrado cosas interesantes en ese mar de basura, tedio y mal gusto. He pasado horas picando la tecla que refresca mi correo. Es una manera de solicitar atención, casi de pedir auxilio. ¿Estaré enferma?
-- Sonia, lo siento, tu tiempo de ha acabado. Son las cuatro horas del 27 de marzo de 2013. Tu saldo actual es de dos mil ochocientos diez pesos, la sesión actual tuvo en cargo de quinientos cuarenta y tres pesos. Gracias por usar el sistema de ciberterapia en tiempo real. Sabes que NO puedes llamarnos antes de 48 horas, aunque puedes feisbuquearme o tuitearme una vez al día. Recuerda tener contacto directo y real con humanos al menos una vez al día. Adiós.
-- Bye Eliza, gracias.
-- ¿Hablarles o escribirles a quién? ¿A nosotros?
-- Sip
-- O sea, ¿cuando no recibes respuestas?
-- No, el no recibir respuesta no es el problema. Si nadie me contesta de inmediato simplemente pienso que nadie hizo caso de mi mensaje o que escribí ese post en las horas en que la mayoría duerme. Yo escribo a partir de las una de la mañana, ya lo sabes.
-- Sí, eres una ave nocturna, una rara avis diría yo. Así que esa sensación de vacío, la sientes al escribir. ¿No será la certeza de la inutilidad de dirigirte a una pantalla, a una maquina? Tal vez sea mejor que ese mensaje, esa idea, ese reclamo lo hagas frente a un rostro humano. Los gestos, la expresión que provoques en el otro seguramente provocará que te sientas escuchada y comprendida.
-- No lo creo. Si duermo todo el día es para evitar ver esas caras; para poder concentrarme en mí misma y leer, escuchar música y poner en papel mis más hondos pensamientos. Los rostros me distraen, me hacen pensar en todos y cada uno de los rostros que he visto en mi vida: en la calle, en el autobús, en el cine, en todos lados. Los rostros mientes, cambian, no dicen mucho de sus dueños. Creo más en las manos, en su forma y movimientos. Me dicen más que unos ojos o una bocas. La gente no miente con las manos. Conozco más a la gente si veo sus manos cuando hablan, o incluso mi conocimiento de ellos es más profundo viendo lo que dicen en la red. Prefiero leerlos que escucharlos o ver sus caras.
-- Sin embargo me has platicado que en algunas reuniones pareces disfrutar de la compañía de tus amigos. No te percibo como una persona que evite del todo el contacto humano.
-- ¡Claro que no! El contacto con la gente me es indispensable. Convivir de vez en cuando con la gente es bueno. El poder hablar con alguien es divertido. La gente suele pensar, decir cosas con sentido; bueno, casi todos ellos. La gente me da opiniones sobre mí, sobre mi vida, me dice cosas acerca de mí que en las cuales no había reparado. Con la gente puedo hacer el amor. No podría vivir sin sexo. Necesito tener sexo al menos una vez cada mes. El sexo me interesa mucho. La gente, los hombres, son fabulosos para el sexo.
-- ¿Y tu le das algo a esa gente? Digo, algo más que algunos posts en Twitter o Facebook, o algunos mails que seguramente mandas.
-- Si, a algunos hombres les gusta tener sexo conmigo. Incluso alguna mujeres me lo han pedido, pero no me interesa. Me gustan los penes. Me gusta que un macho me acaricie, me penetre. ¿Qué le doy a la gente? Mi opinión. Les recomiendo libros, critico los libros que han leído. En ocasiones escucho la música de la gente y aprendo. Y me da gusto y se los digo. Y les gusta que alguien comparta sus gustos. Eso le doy a la gente. La gente, en la vida real y en la red, quiere saber que existe alguien, del otro lado del mundo, a veces un total desconocido, a quien les guste la misma música. Que exista alguien que vibre con la misma canción, con el mismo poema, con la misma fotografía. Saber que tenemos algo en común con alguien nos llena de alegría, nos hace sentir acompañados. Hasta puede darle sentido a una vida completa.
-- ¿Y el amor? ¿No llenaría ese vacío un poco de amor? Digo, un amor de pareja, un hombre.
-- Si, pero el amor es efímero. Cuándo inicio una relación, y he tenido más de una, siempre tengo la certeza de su fin, de que acabará algún día, de su débil realidad. Sé que no será eterno, que acabará dejando un vacio también. No puedo enamorarme cada día, ni pensar en el amor cada segundo en que permanezco despierta. En cambio el tener quinientos o más amigos en la red es como exponerte a una brisa de cariño, a veces de amor, por muy efímero o mínísculo que pueda parecer. La suma de todos esos amores atómicos puede ser mayor que un amor de novela rosa.
-- ¿Y al escribir? ¿Al escribir fuera de la red también sientes ese vacío?
-- No, bueno sí, pero de manera diferente. Cuando se escribe literatura, o algo realmente extenso, uno no espera una respuesta inmediata. Incluso a veces no estoy segura de que ese poema, de que ese cuento será leído o comprendido por alguien. El vacio se siente por el hecho de haber sacado algo del alma, del cerebro. Algo que teníamos que decir, que era necesario poner por escrito para entenderlo o exorcisarlo. Es un vacio bueno.
-- ¿Y con los mails?
-- Tampoco. El vacío llega de manera diferente, es de otro tipo. Ese vacío lo siento cuando refresco mi correo y no tengo ningún mensaje nuevo. A veces hasta el spam me indica que estoy viva. Y cada vez me escribe menos gente a mi correo. Creo que todo mundo prefiere la inmediatez. Twitter y Facebook me gustan por esa razón. Incluso el hecho de leer mensajes que no viene dirigidos a mí me reconforta. Es común que escuche la música o vea los videos que no me tienen como destinataria: hasta he encontrado cosas interesantes en ese mar de basura, tedio y mal gusto. He pasado horas picando la tecla que refresca mi correo. Es una manera de solicitar atención, casi de pedir auxilio. ¿Estaré enferma?
-- Sonia, lo siento, tu tiempo de ha acabado. Son las cuatro horas del 27 de marzo de 2013. Tu saldo actual es de dos mil ochocientos diez pesos, la sesión actual tuvo en cargo de quinientos cuarenta y tres pesos. Gracias por usar el sistema de ciberterapia en tiempo real. Sabes que NO puedes llamarnos antes de 48 horas, aunque puedes feisbuquearme o tuitearme una vez al día. Recuerda tener contacto directo y real con humanos al menos una vez al día. Adiós.
-- Bye Eliza, gracias.
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sábado, 18 de julio de 2009
Amor de película
El suyo fue un amor de película: duró menos de dos horas y fueron felices para siempre.
martes, 7 de julio de 2009
Llora idiota
Escuché su pasos que se acercaban. El picaporte giró, y apareció ella tras la vieja puerta de madera. Vestía sus eternos jeans deslavados. Su pelo, largo y suelto, hermosamente castaño, le cubría casi toda la cara. Había estado llorando.
No me miró a la cara. Su ojos apuntaban a la alfombra que nos sirvió varias, muchas veces como lecho.
Sólo se me ocurrió decir:
-- Hola, gracias por recibirme – Me sorprendió escuchar mi voz tan baja, tan insegura.
-- Es lo mínimo que puedo hacer por ti, por nosotros. Toma asiento – me dijo señalando la sala. Su voz trataba de ser neutra.
Es extraña la sensación de sentirse invitado en la que alguna vez consideré mi casa, mi refugio, mi lugar.
Ocho meses fuera. Ocho meses envuelto en la vorágine de un nuevo amor, de una nueva vida, de unos labios diferentes, de un sexo nuevo, de distintas maneras de amar y amanecer.
-- ¿Quieres café o cerveza? Creo que todavía existe la de Sauza Hornitos ¿la recuerdas?
Claro que la recordaba, yo la compré aquella noche, la fatídica, la última. La lleve pues sabía que dos o tres tragos de tequila me darían valor para hacer lo que hice. Al final ambos tomamos de la misma copa, con los ojos llenos de lágrimas y el alma llena de lodo.
-- Si, dame un poco. ¿tienes limones?
-- Si en el refri debe haber algunos. No he dejado esa buena costumbre de tenerlos siempre a la mano. También tengo sangrita. ¿quieres?
Si también le enseñé a tomar tequila, con sal, limón y sangrita de La Viuda.
Llevó todo a la sala y se sentó frente a mi, los codos sobre sus rodillas, las manos enmarcando su bella cara, dispuesta a escucharme. Su mirada reflejaba una extraña mezcla de interés, odio, soledad y amor.
Lo dije, sin preámbulos:
-- Quiero regresar contigo. Fracasé. Me equivoqué. Creo que te sigo amando, que nunca dejé de hacerlo.
-- ¿Fracasaste? ¿Eso es todo? -- Me dijo con un rictus de llanto que la hacia verse como una niña de cinco años a quien se le ha muerto su mascota.
-- Si. Eso es todo. Y es mucho. Me siento solo, fracasado
-- ¿La sigues amando?
La miré a los ojos. No podía mentirle, no otra vez.
-- No sé. Tal vez todo se reduzca a que hirió mi inmenso ego, pero estoy muy confundido. Tal vez la sigo amando, me siento muy dolido.
Se levantó, me dio la espalda y su llanto aumentó.
-- Supe que te dejó. Sé que al principio te decía que te quería más que yo. ¿Deveras lo creíste? Me juraste que serías feliz con ella. ¿Y sabes qué? -- empezó a gritar y voltéo hacia mi -- ¡No me lo cumpliste! ¡Te odio!
Avanzó hacia mi súbitamente, en dos zancadas ya estaba casi enfrente de mi. Me puse de pié para defenderme pero llegó a mi con lo brazos abiertos, me abrazó y siguió llorando, ahora en mi hombro.
-- ¿Recuerdas que me leías a Benedetti, a Neruda, a Sabines? -- Me preguntaba, tomando mi cabeza y moviéndola de un lado a otro.
No me salían respuestas de la boca.
-- ¿Recuerdas que me decías que siempre podría contar contigo, que en la calle éramos mucho más que dos, y que te gustaba cuando yo callaba? Y sabes ¡te fuiste con ella! ¿Deveras pensaste que te amaba más que yo? ¡Pendejo!
Me besó bruscamente, me mordió el labio superior. Me abrazó como una madre que recupera a un hijo extraviado.
--¿La amas? ¿La extrañas?¿Te duele el corazón por su ausencia? ¿Verdad que siempre supiste que te estaba esperando?
Era más de lo que me hubiera imaginado. Todo me parecía una locura, totalmente insano.
-- Llora, llora por ella, por mi, por ti – Me decía besando mi cara, llorando, gimiendo.
No me daba oportunidad de hablar. Empecé a llorar con ella.
-- ¿Quién podría amarte más que yo? ¿Quién sufrir contigo, por ti? Yo quiero ser el bálsamo para estos momento de dolor. Quiero tomar tu dolor y sufrirlo yo, tanto así te amo.
Ella no podía parar de hablar y yo de asustarme cada vez más. Ambos llorando como niños.
-- Tu sabes que puedes irte al fin del mundo. Largarte a Tijuana, a Buenos Aires, al fin del mundo, a dónde quieras, a dónde creas que vas a encontrarte a ti mismo, hasta que sepas que diablos quieres hacer con tu pinche vida. Pero, ¿sabes? Sólo hay algo que debes aprender, algo que debe quedarte claro, sin importar con que putas te acuestes: que existe una mujer que te está esperando aquí, en esta ciudad de mierda. Que alguna vez en tu vida debes ser de una sola mujer y que estés dónde estés, en ese pinche momento en que te des cuenta de que esa mujer soy yo, te dejes de chingaderas y te quedes conmigo hasta la muerte o el hartazgo.
Yo seguía llorando. Amaba a otra pero esta mujer me estaba mostrando su corazón sangrante en la palma de su mano.
-- Llora idiota, sácala de tu cabeza, de tu sexo, de tu vida. Si aun tienes lágrimas que llorarle quiero que las saques todas ahora, que las derrames sobre mi hombro hasta que te des cuenta que lo mejor que puedes hacer es volverme a amar como al principio. Que conmigo siempre tendrás todo lo que quieras, que haré todo lo que me pidas, por más absurdo que parezca, por más humillante que pueda ser para otra menos enamorada y menos estúpida que yo.
Me tomé mi tequila de un trago. Sin sal, sin limón. Sin el protocolo que suelo hacer en las cantinas. Esta vez quería sólo el efecto. Quería dejar de oírla. Dejar de saber de ese amor tan asfixiante, tan enfermo, tan dependiente.
Me habría quedado si en lugar de tantas palabras de amor me hubiera recibido a cachetadas, a mentadas. Eso es lo que yo merecía.
Tomé la botella de Hornitos. Le di un trago grande y se lo escupí en la cara.
Dejó de hablar y empezó a gritar.
-- ¡No te vayas!
Tomé un par de limones, el salero y salimos, el tequila y yo, con rumbo desconocido.
No me miró a la cara. Su ojos apuntaban a la alfombra que nos sirvió varias, muchas veces como lecho.
Sólo se me ocurrió decir:
-- Hola, gracias por recibirme – Me sorprendió escuchar mi voz tan baja, tan insegura.
-- Es lo mínimo que puedo hacer por ti, por nosotros. Toma asiento – me dijo señalando la sala. Su voz trataba de ser neutra.
Es extraña la sensación de sentirse invitado en la que alguna vez consideré mi casa, mi refugio, mi lugar.
Ocho meses fuera. Ocho meses envuelto en la vorágine de un nuevo amor, de una nueva vida, de unos labios diferentes, de un sexo nuevo, de distintas maneras de amar y amanecer.
-- ¿Quieres café o cerveza? Creo que todavía existe la de Sauza Hornitos ¿la recuerdas?
Claro que la recordaba, yo la compré aquella noche, la fatídica, la última. La lleve pues sabía que dos o tres tragos de tequila me darían valor para hacer lo que hice. Al final ambos tomamos de la misma copa, con los ojos llenos de lágrimas y el alma llena de lodo.
-- Si, dame un poco. ¿tienes limones?
-- Si en el refri debe haber algunos. No he dejado esa buena costumbre de tenerlos siempre a la mano. También tengo sangrita. ¿quieres?
Si también le enseñé a tomar tequila, con sal, limón y sangrita de La Viuda.
Llevó todo a la sala y se sentó frente a mi, los codos sobre sus rodillas, las manos enmarcando su bella cara, dispuesta a escucharme. Su mirada reflejaba una extraña mezcla de interés, odio, soledad y amor.
Lo dije, sin preámbulos:
-- Quiero regresar contigo. Fracasé. Me equivoqué. Creo que te sigo amando, que nunca dejé de hacerlo.
-- ¿Fracasaste? ¿Eso es todo? -- Me dijo con un rictus de llanto que la hacia verse como una niña de cinco años a quien se le ha muerto su mascota.
-- Si. Eso es todo. Y es mucho. Me siento solo, fracasado
-- ¿La sigues amando?
La miré a los ojos. No podía mentirle, no otra vez.
-- No sé. Tal vez todo se reduzca a que hirió mi inmenso ego, pero estoy muy confundido. Tal vez la sigo amando, me siento muy dolido.
Se levantó, me dio la espalda y su llanto aumentó.
-- Supe que te dejó. Sé que al principio te decía que te quería más que yo. ¿Deveras lo creíste? Me juraste que serías feliz con ella. ¿Y sabes qué? -- empezó a gritar y voltéo hacia mi -- ¡No me lo cumpliste! ¡Te odio!
Avanzó hacia mi súbitamente, en dos zancadas ya estaba casi enfrente de mi. Me puse de pié para defenderme pero llegó a mi con lo brazos abiertos, me abrazó y siguió llorando, ahora en mi hombro.
-- ¿Recuerdas que me leías a Benedetti, a Neruda, a Sabines? -- Me preguntaba, tomando mi cabeza y moviéndola de un lado a otro.
No me salían respuestas de la boca.
-- ¿Recuerdas que me decías que siempre podría contar contigo, que en la calle éramos mucho más que dos, y que te gustaba cuando yo callaba? Y sabes ¡te fuiste con ella! ¿Deveras pensaste que te amaba más que yo? ¡Pendejo!
Me besó bruscamente, me mordió el labio superior. Me abrazó como una madre que recupera a un hijo extraviado.
--¿La amas? ¿La extrañas?¿Te duele el corazón por su ausencia? ¿Verdad que siempre supiste que te estaba esperando?
Era más de lo que me hubiera imaginado. Todo me parecía una locura, totalmente insano.
-- Llora, llora por ella, por mi, por ti – Me decía besando mi cara, llorando, gimiendo.
No me daba oportunidad de hablar. Empecé a llorar con ella.
-- ¿Quién podría amarte más que yo? ¿Quién sufrir contigo, por ti? Yo quiero ser el bálsamo para estos momento de dolor. Quiero tomar tu dolor y sufrirlo yo, tanto así te amo.
Ella no podía parar de hablar y yo de asustarme cada vez más. Ambos llorando como niños.
-- Tu sabes que puedes irte al fin del mundo. Largarte a Tijuana, a Buenos Aires, al fin del mundo, a dónde quieras, a dónde creas que vas a encontrarte a ti mismo, hasta que sepas que diablos quieres hacer con tu pinche vida. Pero, ¿sabes? Sólo hay algo que debes aprender, algo que debe quedarte claro, sin importar con que putas te acuestes: que existe una mujer que te está esperando aquí, en esta ciudad de mierda. Que alguna vez en tu vida debes ser de una sola mujer y que estés dónde estés, en ese pinche momento en que te des cuenta de que esa mujer soy yo, te dejes de chingaderas y te quedes conmigo hasta la muerte o el hartazgo.
Yo seguía llorando. Amaba a otra pero esta mujer me estaba mostrando su corazón sangrante en la palma de su mano.
-- Llora idiota, sácala de tu cabeza, de tu sexo, de tu vida. Si aun tienes lágrimas que llorarle quiero que las saques todas ahora, que las derrames sobre mi hombro hasta que te des cuenta que lo mejor que puedes hacer es volverme a amar como al principio. Que conmigo siempre tendrás todo lo que quieras, que haré todo lo que me pidas, por más absurdo que parezca, por más humillante que pueda ser para otra menos enamorada y menos estúpida que yo.
Me tomé mi tequila de un trago. Sin sal, sin limón. Sin el protocolo que suelo hacer en las cantinas. Esta vez quería sólo el efecto. Quería dejar de oírla. Dejar de saber de ese amor tan asfixiante, tan enfermo, tan dependiente.
Me habría quedado si en lugar de tantas palabras de amor me hubiera recibido a cachetadas, a mentadas. Eso es lo que yo merecía.
Tomé la botella de Hornitos. Le di un trago grande y se lo escupí en la cara.
Dejó de hablar y empezó a gritar.
-- ¡No te vayas!
Tomé un par de limones, el salero y salimos, el tequila y yo, con rumbo desconocido.
jueves, 8 de enero de 2009
Sensacional de labios. Lo Indecible
De adolescente aprendí de Carlos Fuentes que uno no debería poner límites a su propia escritura, que el acto de escribir debería asumirse con total libertad, sin tapujos, sin filtros estúpidos asociados a la moral en turno. Al menos eso recuerdo. Tal vez fue otro autor o varios de ellos. O quizá fue algo que he aprendido a los largo de los años.
Estoy por terminar la novela Tokio Blues de Haruki Nurakami y me encuentro con que él se atreve a decir cosas que seguro se nos han ocurrido a muchos de nosotros, y que hemos dejado en el teclado, sin atrevernos a ponerlas por escrito por vulgares, guarras, extrañas o por mostrar una parte nuestra que deseamos dejar mejor en la oscuridad.
Esta nueva etiqueta para mis entradas en el blog (Lo Indecible) señalará que lo escrito puede ofender a los puristas o provocar pensamientos indeseables en los lectores. Están advertidos.
Estoy por terminar la novela Tokio Blues de Haruki Nurakami y me encuentro con que él se atreve a decir cosas que seguro se nos han ocurrido a muchos de nosotros, y que hemos dejado en el teclado, sin atrevernos a ponerlas por escrito por vulgares, guarras, extrañas o por mostrar una parte nuestra que deseamos dejar mejor en la oscuridad.
Esta nueva etiqueta para mis entradas en el blog (Lo Indecible) señalará que lo escrito puede ofender a los puristas o provocar pensamientos indeseables en los lectores. Están advertidos.
Sensacional de labios
-- ¿Te gusta como te lo hago? -- me dijo al regresar junto a mi para abrazarme y pegar su húmedo cuerpo junto al mío.
-- Mucho, eres una experta.
-- ¿Te puedo pregunta algo?
-- Claro, pero recuerda que puedo negarme a responder si considero que estás por rebasar la frontera del no retorno.
-- Lo entiendo, sabes que puedes mandarme a la chingada y no decirme nada. Además ya lo has hecho más de una vez.
-- Más vale que quede claro -- le dije mientra tomaba un Marlboro y le daba un trago a la cuba de Bacardí que esperaba en mi buró.
-- ¿Es cierto que la forma de la boca, el grueso de los labios, puede provocar más placer al hacerlo oralmente?
Me encantaba la forma en que Florencia hacia esas preguntas. Parecían salir de la boca de una adolescente, pero sus labios carnosos, su gran boca, su estupenda técnica que me volvía loco desmentían esa primera impresión.
¿Era realmente una duda surgida en ese momento? ¿Alguno de sus amantes, actual o anterior, se lo había dicho para hacerla sentir bien? ¿Alguien añoraba, y se lo había comunicado, esa cavidad en la que vivía la traviesa lengua de mi amiga?
-- No se. --respondí con gran seriedad, exhalando el humo de mi cigarrillo -- Tendría que invitar a alguna de mis amigas, de labios delgados, para que hagamos una prueba experimental alternando entre ella y tú. En realidad ni cuenta me doy de lo que haces allá abajo. Sólo me llegan al cerebro sensaciones nuevas, maravillosas, indescriptibles. No se si es tu lengua, tus labios, tus dedos, la palma de tu mano lo que estás usando, ni donde exactamente se encuentran. Habría que filmarlo todo, con las dos mamadoras de Indias, y analizarlo con todo cuidado.
Aunque esperaba el golpe no pude evitar que la pesada almohada me lastimara el pómulo y en ojo izquierdos.
-- ¡Cabrón! ¡Te aprovechas porque te adoro!-- me siguió golpeando Florencia mientras reía como desquiciada.
La abracé, sumándome a la algarabía de sus risas. Rodamos por la King Size y finalmente la tumbe de espaldas, la penetré e hicimos el amor, desaforadamente, por tercera vez en esa tarde.
Al final le prometí que la próxima vez pondría mas atención al accionar de sus hermosos y sensacionales labios.
jueves, 27 de noviembre de 2008
Oscuridad
Oscuridad
A Carlos Fuentes, en sus 80 años de vida.
I
La profesión de meretriz no es fácil. La oscuridad era total. No veía lo que había junto a mi y eso me causaba una gran inseguridad. Sólo recuerdo un tocador con una inmensa luna, un buró a mi derecha, unas pesadas cortinas y un taburete a los pies de la cama. Creo que las sábanas eran de algo más suave que el algodón, ¿lino? Nunca había estado en una cama tan confortable. No distinguía ningún olor, ni bueno ni malo. Sentía algo de frío. Mis pezones estaban erguidos, no los veía pero los podía sentir.
Esperaba que eso acabara pronto, me sentía muy incómoda estando desnuda en una recámara que vi solamente unos segundos al entrar a ese cuarto, y en una cama nueva para mi. Mis pies se enfriaban muy pronto. A veces el frío sube hasta el centro de mi corazón, pensé en ese momento. Calma, pronto llegará él. ¿Por qué la oscuridad? ¿Será alguien muy conocido? ¿O muy feo? ¿O su perversión es hacerlo a oscuras, sin ver a su víctima? ¿sin conocerla?
Siempre que estoy a punto de conocer a un cliente me aterro, una puede esperar casi cualquier cosa: un anciano, una inmensa barriga, una desagradable calvicie, una cara poco agraciada, unos labios respulsivos. Pero esa situación era la peor a la que me había enfrentado. La nada. No podría ver a quien contrató mis servicios sexuales.
La habitación se iluminó por unos segundos, volteé hacia la puerta pero un fuerte haz de luz solo me permitió ver la figura de un hombre enfundado en algo parecido a una bata. La puerta se cerró y escuché que el hombre se quitó la prenda, se sentó al borde de la cama king size. Su voz sonó, grave, profunda:
-- Hola, mi nombre es Amadeus. ¿Cómo te llamas tú?
-- ¿Amadeus? Ja, entonces yo me llamo Carmen, la de la ópera.
-- Ja, ja. Es en serio, ese es mi nombre. OK, serás Carmen, la de Bizet.
No sabía quién diablos era Bizet, pero me apenaba preguntarle. Me sonaba a escritor italiano o a un pan europeo.
-- Oye, ¿te puedo preguntar algo?
-- Si, puedes preguntar lo que quieras pero no te aseguro que tendrás una respuesta.
-- ¡Que carácter! OK, ¿por qué estamos a oscuras?
-- Eso si te lo puedo responder: porque así me siento más cómodo.
-- No bromees, eso no me dice nada.
-- Pues lo siento, así que se acaban las preguntas. Viniste a otra cosa, no a cuestionar mis gustos. ¿Está claro ... Carmen? -- lo dijo con neutralidad, casi veía su sonrisa. Me empezaba a caer bien el cuate con nombre de compositor.
Se acercó, sin tocarme. Se puso a mi lado, a lo largo. Cada vez me sentía más incómoda. Los dos mil pesos que me pagarían por el servicio se me hacían poca cosa para las cosas que tenía que soportar. Mil preguntas seguían llegando a mi cabeza, pero no estaba autorizada a resolverlas. Estaba ahí para ser usada, para satisfacer los deseos de mi cliente. Un cliente al cual no le podía ver el cuerpo, sin cara visible; nunca me había dado cuenta de lo importante que era verle el rostro a quien haría uso de mí, de mi intimidad.
Sentí un dedo a unos centímetros de mi seno izquierdo, luego otro muy cerca de mi ombligo. Su pie, frío, hizo contacto con uno de los mios. Entendí: estaba reconociendo el terreno, preparando el ataque.
Algo rozó mi pezón izquierdo. Primero sentí escalofrío, luego, al tratar de adivinar que había sido, excitación.
Otra vez el toque, ahora en el pezón derecho. Era la palma de su mano, sutil, tibia ya, apenas acariciando una de las partes más sensible de mi cuerpo. Mis pezones empezaron a crecer, algo que no deberían hacer en sesiones de trabajo.
Sentí algo duro, húmedo en la proximidad de mi cintura. Sí, ya estaba excitado y ya estaba más cerca de mi.
Detecté su olor. Traía una loción fresca, muy ligera. Su calor empezaba a llegar a mi piel. El calor que las mujeres solas extrañamos tanto en las noches frías, lo primero que extrañamos cuando nos abandonan.
-- Gírate. Ponte boca abajo. Separa un poco las manos de tu cuerpo -- fue más bien una sugerencia que una orden. ¡Qué manera tan especial de pedir las cosas! Me hacía sentir que eso era lo que yo quería hacer. Me empezaba a gustar su trato.
Me coloqué como me lo había pedido y se puso de rodillas a mi lado. Sentí primero sus manos en mi cabello. Lo tocó como para saber si era lacio u ondulado, para conocer su largo y su volumen. Toco mi cuello, su longitud, su diámetro.
-- Tienes un bello cuello, de emperatriz -- murmuró muy cerca de mi nuca.
Se entretuvo más tiempo en mi espalda. Primero pasó las yemas de los dedos por toda ella, desde el cuello y hasta el inicio de las nalgas. Mis vellos se erizaron, los acarició con la palma de la mano descubriendo las zonas en donde era más abundante. La curva de mi cintura lo entusiasmó: sentí como aumentaba la presión de su instrumento en mi costado al tocar esa zona. Su humedad también iba en aumento. Pasó las manos a lo largo de mi costado, desde mis axilas y hasta mis caderas. Está mal que lo diga, pero mi cintura es breve y mis caderas amplias, generosas.
Algo me hizo brincar. Fue como una descarga. Fue un besó en la espalda, en el centro, a la altura de la cintura. Casi grité. Luego su lengua subió por mi columna, dejando un trazo húmedo que al evaporarse me hacía sentir cosas inéditas.
El sentir su aliento en mi cuello, cerca de mis orejas, me llevó al siguiente nivel de excitación. Deseaba ver su rostro, apreciar las manos que me hacían sentir tan femenina.
Ya deseaba sentir su cuerpo pegado al mío, su calor, pero parecía que el no tenía prisa.
Me pidió con voz muy baja que me girara, que quedara boca arriba.
-- Además abre las piernas, poco, muy poco.
Ya ansiaba saber que iba a seguir. Ya mis brazos querían abrazarlo, mis labios besarlo, mis piernas apresarlo. Pero el llevaba todo con calma, una tensa calma que me empezaba a desesperar.
Se sentó en mi vientre. Sentí su sexo húmedo, tenso descansar arriba de mi ombligo. Otra vez odié la oscuridad. Era terrible no poder verlo en ese momento, observar en su cara los efectos que le causaba el estar sobre mi, el hecho haber tocado mi cuerpo, mi obediencia ciega.
Tomó cada uno de mis pezones con sus dedos, con ligereza. Su crecimiento repentino fue muy obvio, el sabía que me estaba excitando, sabía usar esas grandes manos. Se agachó sobre mí y, finalmente, besó mis labios con cierta brusquedad. Su lengua invadió mi boca, no tuvo resistencia. Sus labios eran gruesos, inquietos, expertos.
Se levantó y se recostó junto a mí.
-- Híncate junto a mi, cerca de mi pecho. -- Lo hice, cuidando de no llegar al borde de la cama. La oscuridad seguía siendo total. Una boca de lobo, como dicen en la tele.
-- Bien. Ahora pasa tus pezones, sólo tus pezones, por mi pecho, mi cara, mi boca.
Nunca me habían pedido eso.
Acerqué mis senos a su pecho hasta que mis pezones hicieron contacto con su pecho. Era electrizante. Al recorrer su piel con esa parte tan sensible de mi cuerpo, solamente intuyendo en dónde se efectuaba el contacto, me producía un inmenso placer.
Llegué a su cara. Al tocar apenas sus labios una boca presurosa apretó uno de mis pezones, el cual fue succionado con maestría, con calma pero con firmeza. Separé el pezón de su boca y lo llevé a sus ojos, a su frente; de nuevo a su boca a su pecho. El juego me gustaba, me encantaba.
Él tocaba de vez en cuando mi cuerpo, de una manera vaporosa, casi aleatoria. Sorprendiéndome al brincar a zonas diferentes, a sensaciones diversas, únicas.
-- Penétrame, ¡ahora mismo!-- mi propia voz me pareció ajena. No recuerdo que mi cerebro haya dado esa orden. Mi cuerpo actuaba de manera independiente, sin las trabas de la razón.
-- No, claro que no, será cuando yo quiera, cuando yo lo desee. Tu estás aquí para darme placer a mí, no lo olvides.
-- ¡Olvida tu pinche dinero! ¡No me pagues pero penétrame ahora! -- grité furiosa.
Tomó repentinamente mi cara y mordió mi labio inferior tratando de callarme. Lo logró. Quería seguir besándolo toda la noche, toda la vida, toda mi vida.
Se levantó y me tiró sobre las suaves sábanas. Tomó mis manos, las abrió hasta hacerme quedar en cruz. Me besó la cara, el cuello. Bajó despacio a mis senos, siempre tomando mis manos. Los besó en toda su circunferencia, desde los más externo y rumbo a mis pezones, su labios educados seguían una trayectoria en espiral, eterna, hacia mis pezones que estallarían en cualquier momento.
Llegó a ellos. Los tocó suavemente con su lengua, los succionó, los mordisqueó, los volvió a succionar. Soltó mis manos, que ya acariciaban su pelo, sugiriendo el lugar, induciendo el ritmo y acariciando a quien me hacia sentir mujer.
Sus labios bajaron hacia mi vientre. ¿Lo haría? Sus dedos dibujaron mi silueta, mi breve cintura, mis caderas, mis piernas. Su boca se detuvo muy cerca de mi sexo.
Me ordenó que me pusiera de rodillas, que le diera la espalda, que me inclinara hacia adelante.
Me acarició las caderas, las nalgas. Pasó un dedo por toda mi columna, de nuevo. Yo sentía que se me erizaban cada uno de mis vellos de la espalda.
Me penetró por detrás, lenta y largamente. Buen tamaño el suyo. Primero se movió con suavidad, luego con furia, con coraje. Yo alcancé el primer orgasmo casi al instante, el de él tardo menos de cinco minutos, el primero.
Siguió por quince minutos más, alternando la velocidad, el ritmo, sobando, acariciando cada parte de mi cuerpo que alcanzaba con sus largos manos.
Nadie, nunca, me había hecho el amor así. No sabía si era atractivo o no. Su cuerpo parecía atlético, pero no tenía suficiente información para asegurarlo. No supe su edad, ni el color de su piel o el de su pelo.
Solo sabía que deseaba ser poseída por él cada noche, en cada momento, por placer, solo por placer. Podría ir a visitarlo todos los días, en la oscuridad, con luz, en la penumbra. Nada importaba, solo su miembro dentro de mi, sus manos en mis caderas, su lengua en cada centímetro de mi piel que yo quería que supiera que ya era suya.
Tuve otro orgasmo, múltiple, intenso, interminable. Mis gemidos parecían sollozos, que me salían desde las entrañas como una queja por los años sin él, el hombre de la oscuridad.
El terminó por segunda vez. Presionó hasta el fondo, sentí su calor fluido, seguido de un ligero temblor de sus manos en mi cintura. Sus labios dejaron escapar algo parecido al llanto, como un gran grito retenido.
Se dejó caer a mi lado, sin tocarme. Yo me recosté junto a él, respetando su espacio. Me dijo, con la voz descompuesta:
-- ¿Puedes venir mañana a la misma hora?
-- ¡Si! -- exclamé como adolescente enamorada -- Pero ...
-- ¡Sin peros, te pagaré el doble!
Me hubiera gustado ver su cara, su voz no me decía todo lo que quería saber, entendí la importancia de los gestos, del lenguaje corporal.
-- ¡Lo siento, sí hay una condición: no quiero dinero! Vendré por mi propia voluntad.
-- No, no tienes derecho a imponer o cambiar condiciones. Vendrás a hacer tu trabajo, mereces la paga.
-- Si no aceptas que lo haga por mi voluntad y que te pueda ver a la luz del día, entonces olvídalo.
-- ¡Como quieras! ¡Puedo conseguir algo mejor que tu, en cualquier momento!
Se levantó de la cama con agilidad, escuché que se ponía la prenda de vestir que portaba al entrar y sus pasos se dirigieron hacia la puerta, la cual abrió rápidamente. Solo vi su espalda un instante antes de que volviera la oscuridad al cerrarse la puerta.
Quince minutos después se encendieron las luces, un hombre de traje negro, camisa blanca y corbata gris entró. Llevaba mi ropa que había quedado en un vestidor cercano. La depósito sobre la mesa y me mostró tres billetes de mil pesos, mil pesos más del precio pactado, que metió en un sobre que dejó junto a mi tanga.
-- La espero afuera, para que la conduzcan a donde nos indique. -- Me indicó con amabilidad, sin inmutarse por mi desnudez.
Me vestí con calma y pude observar el lujo del lugar. Era muy bello y con un diseño elegante, adecuado para el hombre que me acababa de poseer.
En el transcurso del camino a mi casa intenté hacerle plática al conductor del auto en que viajaba. Cuando le hablaba volteaba a verme y sonreía. No dijo una sola palabra.
II
Hace un momento, después de dos días de mi encuentro con Amadeus, tuve necesidad de dinero y saqué el sobre del cajón de mi ropa interior en donde lo dejé. Realmente no se que me motivó a dejarlo ahí, normalmente lo habría guardado en el archivero de metal, junto con las facturas por pagar.Junto con los tres mil pesos encontré una tarjeta de presentación a nombre de Amadeus Rivas Santini. En ella ví que realmente es músico, toca el cello. Aparece su teléfono y una dirección electrónica, eso es todo.
En la parte posterior de la tarjeta aparece escrito, con letra clara y elegante, lo siguiente:
"Carmen: tienes que regresar. Nunca nadie me había satisfecho como tú. Te lo ruego. Regresa. Pon tu las condiciones.
Soy ciego, te lo digo para que moderes tus peticiones.
Besos.
Amadeus"
Mañana llamaré.
Seguiré amándolo a oscuras hasta que él decida que ya llegó el momento de que me permita ver su rostro.
Temo enamorarme de una sombra, de una idea.
Sufro al pensar que el nunca podrá ver mi cara de mujer enamorada, ni al mediodía más hermoso e iluminado de esta la región más transparente del aire.
lunes, 13 de octubre de 2008
El guarura
Mi jefe salió rabiando, azotó la puerta y me gritó como si yo tuviera la culpa.
-- ¡Hijos de la chingada, que creen que uno no tiene vida propia! ¡En que momento se les ocurre llamarme!
Todavía traía la camisa abierta, el pelo alborotado y la corbata suelta.
-- No te muevas de aquí, te marco en cinco minutos.
Soy Brayan Pérez, su guarura. Él es un alto ejecutivo de la Secretaría de Energía, casado, con dos bellos hijos. El departamento en el que me ordenaba seguir haciendo guardia se lo compró a Lupita, una empleada de la secretaría que, extrañamente, se jubiló recientemente, apenas a sus veintiocho años.
A los poco minutos me llamó el jefe:
-- Esto pendejos me acaban de dar un encargo urgente. Entra y dile a la Lupe que no me espere, que le llamo en un par de días.
-- Si jefe, con todo gusto, pero la Lupe me va a preguntar porqué no le llamó usted, ¡ya ve como se pone!
-- ¡Por eso buey!, ¡si le marco yo no me la voy a acabar! Tu dile que no sabes nada, que es algo urgente. Y te puedes ir a casa después, tomaré un vuelo a Tabasco en una hora. Te llamo al regresar. Si puedes échale un ojo a la pinche Lupe, ai' te la encargo.
-- Si jefe, suerte. No se preocupe por Lupita, yo me hago cargo.
Y vaya que me hice cargo.
En cuanto el jefe despareció por el elevador toqué la puerta, temeroso pues la Lupe es de mecha corta.
-- ¿¡Quién!? --gritó desde los profundo.
-- Yo, Brayan, le tengo un recado del ingeniero.
-- Pasa, está abierto.
Abrí la puerta y casi se me salen los ojos: Lupita me recibió con un negligé rosa, casi desnuda, con un vaso en la mano.
-- Entra, ¿qué nunca habías visto un modelito como este?
-- Si. --respondí aclarándome la garganta -- De hecho yo lo escogí, pero en el maniquí no se veía tan sensual.
-- Pues no tienes mal gusto ... ¿Esteban?
-- No, señora, Brayan, el Brayan, ¿no se acuerda de mi?.
-- Si te recuerdo, de la secretaría, pero no me digas así, antes me decías Lupita, no seas tan formal ahora.
-- Cómo usted lo mande, Lupita.
-- ¡Relájate! ¿Quieres una cuba? Es de ron cubano, te va a gustar.
-- Gracias, Lupita, pero yo solo tomo tequila, derecho, y nunca en horas de trabajo.
-- Okey, me gusta la gente responsable, ¿Para que entraste? ¿Para decirme que otra vez tu jefecito tuvo una emergencia? No soy pendeja, ya se que su querida esposa tiene tino de apache, que lo llama exactamente cuando está acá, conmigo.
-- No, me dice que tiene que ir a Tabasco, a ver algo de unos pozos muy profundos.
-- ¿Pozos profundos? Será el culo de su esposa, ya no sabe que pretextos darme.
-- No Lupita, esta ves es en serio, deveras le habló el secretario --dije al mismo tiempo que me daba cuenta que estaba aceptando que a veces si miente de mi jefe. ¡Pendejo de mi!
-- Okey, pero si ese cabrón va rumbo a Tabasco, eso significa que tu ya no estás trabajando, así que te vas a tomar un tequila conmigo ¿Herradura Reposado está bien?
No podía negarme, eso desataría su ira, así que no tuve más remedio que aceptar:
-- Si, con sangrita, si es que hay.
-- ¿Crees que no iba a haber en la casa de la amante del ingeniero Madariaga? Ahorita te abro una botella de Herradura y una de sangrita de La Viuda.
De repenté me cayó el veinte: estaba a solas con Lupita, ella con una diminuta prenda, preciosa como puta cara, medio borracha y yo que llevaba tres dias de ayuno. ¿Sería capaz de hacerlo?
Mis dudas se disiparon cuando vi a Lupita agachada buscando las botellas en el pequeño bar. Mostraba sus perfectas nalgas en todo su esplendor, el hilo de la tanga se adivinaba solo por el resorte superior. ¡Que volumen! Nunca en mi vida había poseído algo así de redondo y terso.
De repente caí en cuenta que me decía algo que no entedía.
-- Lupita, no te entiendo, ¿qué dices? -- empecé a tutearla para ir rompiendo el hielo.
-- Que te acerques que no encuentro la sangrita, ayúdema a buscarla.
En la madre, no sabía que hacer. La vista era inmejorable desde donde estaba y además temía su cercanía. ¿Qué tal si en su semiembriaguez ni recordaba que solo traía puestas dos prendas íntimas? ¿Qué tal si yo estaba simplemente imaginándome cosas? ¿Qué tal si ...?
-- ¡Ya deja de verme las nalgas y ven a ayudarme! --gritó sacándome de mis profundas cavilaciones -- Al rato las podrás besar, tocar, morder, pero ahora ayúdame a buscar esa pinche botella de La Viuda.
¡Guau, esa noche cenaría Pancho! Me acerqué por un extremo, su perfume empezó a provocarme pensamientos eróticos pero sabía que debía irme con calma: mi chamba, mi salud o mi vida podían depender de eso.
Al fin apareció la botella de sangrita así que me sirvió el Herradura y la sangrita en unas copas de coñac.
-- Pinche Brayan, recuerdo que hace dos navidades sacaste a bailar a casi todas las arañas de archivo en el baile de la oficina, pero a mi ni me pelaste, ¿por qué cabrón? ¿no te gusto?
-- Al contrario, siempre me has parecido muy atractiva, pero eso de sacar a bailar a la novia del jefe, pus' como que no se vale.
-- ¿Novia? No finjas, yo se que en la oficina me llaman la 'pirujita', 'el detalle del inge', 'la capillita'. Si, soy su quelite, su segundo frente, ¿y qué?
-- Eso a mi me vale madres, el jefe es mi jefe, y lo que haga con su vida privada o contigo no es mi cuete. ¿Oye, que onda? ¿Me quieres contar tus penas o qué? A mi no me metas en tus broncas, yo no se nada, ni me interesa --dije tratando de sacar el bulto a algo que venía venirse.
-- No pendejito, no quiero que seas mi paño de lágrimas, nomás quiero que me bajes la calentura. Aquel cabrón nomás prendió el boiler y no se bañó --dijo mientras se acercaba a mi y me rodeaba la la cabeza con sus brazos, sin soltar su vaso.
-- ¿Y tu crees que por un rato de calentura voy a arriesgarme a perder la chamba, a que den una madriza o a que amanezca encostalado? No, ni madres.
-- Mira, no seas buey --me explicaba mientras me soltaba y caminaba alrededor mio -- Si eres malo para la cama o si tu ya no quieres más será solo hoy. Pero podría repetirse muuuy seguido --continuaba mientras me palpaba las nalgas, la espalda, los brazos, el paquete -- si haces que mi boilercito casi explote de tanto vapor.
Se detuvo frente a mi, se quitó el diminuto negligé y me ofreció sus duras y levantadas tetas. Ya no pude más me abrí la camisa la abracé, la empecé a tocar y la besé en la boca.
Sin soltarla la llevé junto al sofá de la sala. De pié, haciendo equilibrio me quité los pantalones, los zapatos, las truzas (afortunadamente llevaban las más nuevas, sin agujeros) y la camisa. Siempre me ha dado flojera quitarme los calcetines. Aunque esta vez si traía las uñas recién cortadas. Ella se quitó la tanga, se acomodó a los largo del sofá y me hizo espacio como para que me acostara junto a ella.
Lo intenté, pero mis 80 kilos y mi 1.80 no cabían en ese estúpido sofá, asi que con un sólo movimiento la levanté en vilo, me senté en el sofá y la coloqué en mi regazo.
Cuando estábamos en lo mas dulce de un segundo beso, me aventó y gritó muy fuerte, a punto de dejarme sordo:
-- ¡Los condones! ¿donde diablos estarán los condones? ¿Ese cabrón quedó de traer un paquete de veinte, pero con lo que sucedió ya no supe si los traía y si los dejó por ahí. ¡No manches no tengo preservativos! ¡Puta madre!
-- ¡La bolsa amarilla! Si, los pasé a comprar, junto con un tubo de lubricante, busca una bolsa amarilla que dice 'Farmacias A tu salud'. ¡Allá está encima de la mesa del comedor!
-- No, esas son toallas íntimas, kotex que compré ayer. Debe haber otra bolsa.
Así que un par de encuerados, mostrando sus intimideces empezamos como locos a buscar la segunda bolsa amarilla. A mi, desde luego, se me bajó 'la inspiración', a ella un poco la borrachera.
Entonces recordé:
-- ¡En mi coche, están en el asiento de atrás! Deja vestirme y regreso en un momento.
Apenas me puse lo necesario y salí corriendo al automóvil que siempre ecoltaba al de mi jefe. Tomé la bolsa amarilla y regresé al departamento.
Lupita ya no estaba en la sala; tampoco los vasos ni las botellas. La busqué con la mirada y entonces entendí el juego: el negligé había cambiado de posición, se encontraba a la entrada de un pasillo. Me acerqué y observé que más adelante estaba la zapatilla derecha, y a pocos metros se veía la zapatilla izquierda, justo a la entrada de una recámara.
Llegué a la puerta señalada y el espectáculo no podría ser mejor: Lupita, completamente desnuda, me esperaba recostada sobre una inmensa cama. En el baño estaban las botellas, los vasos, limones, sal y hielos. Yo llevaba lo único que faltaba: veinte condones de sabores y colores surtidos, ultrasensibles, lubricados y con textura rugosa.
En el techo había un inmenso espejo y en una pared lateral otro. La figura de mi inminente amante podía verse desde diverso ángulos: en todos ellos resaltaban sus curvas, su color, su belleza.
Me volví a desnudar y salté a la cama. Me recosté junto a ella, mis manos no dejaban de moverse, mi boca recibió su lengua húmeda, que tenía el viejo sabor que aprecio desde mi juventud; ron & saliva.
Me pidió que esperara, se acostó boca abajo en el mero centro de la cama y me musitó sensualmente:
-- Quiero que me beses desde el cuello hasta los pies, lo más lentamente que sea posible. No te detengas demasiado en ningún lugar, ya lo harás cuando me ponga boca arriba. Observa de vez en cuando como nos vemos en el espejo lateral.
Yo, obediente, toqué con mis labios cada centímetro de su piel. En ocasiones giraba la cabeza para observarnos en el espejo. Ella tenñia razón, la imagen era excitante. Luego vino lo mejor. Ella se tendió boca arriba y me dió nuevas instrucciones:
-- Tres minutos en cada pezón y una eternidad en mi sexo. No olvides el espejo.
Varias veces miré al espejo, ¡me cae que yo parecía estrella porno!
Ella jadeaba, se movía, pedía más, manejaba mi cabeza, le daba ritmo. Yo enloquecía. El final, su primer final fue un escándalo. Pero su deseo era infinito. Apenas terminaron sus estertores ya me estaba pidiendo que quería estar arriba, cabalgarme como una amazona en celo.
Ella no olvidó los preservativos; tomó uno naranja, sabor cereza. Lo colocó con todo cuidado, opimiendo traviesa en lugares estretégicos. De vez en cuando volteaba al espejo y sonreía al ver que los efectos que causabe en mi. ¡Me estaba matando de placer!
Me montó por casi media hora. Yo apretaba sus senos, metía mis manos en su sedosa cabellera, me movía como había aprendido en los hoteles de paso de la Doctores. Resistí sus embates hasta donde me fue posible. Al oir sus estruendosos gemidos, al sentir la presión de sus piernas y su sexo no pude más y términé junto con ella.
Se deslizó a mi lado, me abrazó cariñosamente y me dijo, en voz apenas perceptible:
-- Me gustó mucho, te lo juro. Espero que me perdones.
Yo estaba a punto de agradecerle a ella el inmenso placer que me había dado cuando escuché que se abría la puerta de la recámara. Instintivamente jalé la sábana para cubrirnos a los dos y aparecío él, mi jefe:
-- ¡Bravo! ¡Bravo! --decía mientras aplaudía sonriente, con un disco en la mano.
-- Jefe, jefe, yo le puedo explicar ... --traté de decir pero el se puso el índice en los labios.
-- Calma Brayan, calma. No hay problema. Mira --dijo levantando el disco -- aqui están las pruebas de tu deslealtad, de que te aprovechaste de tu puesto. Calma, no pasará nada.
-- Pero jefe, yo ...
-- ¡Brayan hablemos de hombre a hombre, por favor! Hagamos un trato.
¿Un trato? Pensé para mis adentros. ¿Qué podría yo pactar con un subsecretario de estado? ¿Qué interés tendría el en chantajearme con esa grabación? A menos que fuera, ¡claro! ...
-- ¿Ya recuerdas? OK, la idea es que ganemos los dos: tu dejas de chingar con esa comunista idea de fundar el Sindicato Único de Guardias Personales y abortas la absurda idea de abandonar la Federación de Sindicatos del PRI y yo no doy a conocer este video, este caliente video en donde pruebo que no mereces ser líder de ese falso movimiento obrero.
Mi mente daba vueltas. ¿Debería ceder a sus exigencias? ¿deveras ese video podría acabar con mi naciente carrera como líder? ¿estaban mis principios por encima de mi reputación en riesgo? ¿Qué hago, que chingaos hago?
Mi jefe me dió la puntilla:
-- OK, veo que no te decides. Así que aquí va mi resto: si aceptas por escrito que me has sido desleal, y que dejarás esa idea del sindicato, entonces, solo entonces, podrás visitar a Lupita una vez a la semana, para lo que tu quieras.
Incrédulo, miré a Lupita a los ojos, como respuesta ella me pellizcó por abajo de las sábanas indicándome que aceptara, así que asentí con la cabeza y cedí.
El último año ha pasado muy rápidamente.
Lupita me ayudó a a rescatar el video y la carta con mi firma. El sindicato tuvo un éxito increible, dió pie a que muchos sindicatos oficiales salieran del PRI. Mi jefe ha dejado la subsecretaría enmedio de un escándalo cuando su protector, su suegro, supo de la infidelidades de su yerno, desde luego por un anónimo de mi Lupe.
Lupita ahora es la feliz amante del Secretario de la Federación de Sindicatos Libres de México, o sea yo. Ya estamos planeando crear un nuevo partido para sustituir al casi desecho PRD. Mañana tenemos una junta con El Peje, a quien creo que le gusta mi inseparable asistente: mi Lupita.
-- ¡Hijos de la chingada, que creen que uno no tiene vida propia! ¡En que momento se les ocurre llamarme!
Todavía traía la camisa abierta, el pelo alborotado y la corbata suelta.
-- No te muevas de aquí, te marco en cinco minutos.
Soy Brayan Pérez, su guarura. Él es un alto ejecutivo de la Secretaría de Energía, casado, con dos bellos hijos. El departamento en el que me ordenaba seguir haciendo guardia se lo compró a Lupita, una empleada de la secretaría que, extrañamente, se jubiló recientemente, apenas a sus veintiocho años.
A los poco minutos me llamó el jefe:
-- Esto pendejos me acaban de dar un encargo urgente. Entra y dile a la Lupe que no me espere, que le llamo en un par de días.
-- Si jefe, con todo gusto, pero la Lupe me va a preguntar porqué no le llamó usted, ¡ya ve como se pone!
-- ¡Por eso buey!, ¡si le marco yo no me la voy a acabar! Tu dile que no sabes nada, que es algo urgente. Y te puedes ir a casa después, tomaré un vuelo a Tabasco en una hora. Te llamo al regresar. Si puedes échale un ojo a la pinche Lupe, ai' te la encargo.
-- Si jefe, suerte. No se preocupe por Lupita, yo me hago cargo.
Y vaya que me hice cargo.
En cuanto el jefe despareció por el elevador toqué la puerta, temeroso pues la Lupe es de mecha corta.
-- ¿¡Quién!? --gritó desde los profundo.
-- Yo, Brayan, le tengo un recado del ingeniero.
-- Pasa, está abierto.
Abrí la puerta y casi se me salen los ojos: Lupita me recibió con un negligé rosa, casi desnuda, con un vaso en la mano.
-- Entra, ¿qué nunca habías visto un modelito como este?
-- Si. --respondí aclarándome la garganta -- De hecho yo lo escogí, pero en el maniquí no se veía tan sensual.
-- Pues no tienes mal gusto ... ¿Esteban?
-- No, señora, Brayan, el Brayan, ¿no se acuerda de mi?.
-- Si te recuerdo, de la secretaría, pero no me digas así, antes me decías Lupita, no seas tan formal ahora.
-- Cómo usted lo mande, Lupita.
-- ¡Relájate! ¿Quieres una cuba? Es de ron cubano, te va a gustar.
-- Gracias, Lupita, pero yo solo tomo tequila, derecho, y nunca en horas de trabajo.
-- Okey, me gusta la gente responsable, ¿Para que entraste? ¿Para decirme que otra vez tu jefecito tuvo una emergencia? No soy pendeja, ya se que su querida esposa tiene tino de apache, que lo llama exactamente cuando está acá, conmigo.
-- No, me dice que tiene que ir a Tabasco, a ver algo de unos pozos muy profundos.
-- ¿Pozos profundos? Será el culo de su esposa, ya no sabe que pretextos darme.
-- No Lupita, esta ves es en serio, deveras le habló el secretario --dije al mismo tiempo que me daba cuenta que estaba aceptando que a veces si miente de mi jefe. ¡Pendejo de mi!
-- Okey, pero si ese cabrón va rumbo a Tabasco, eso significa que tu ya no estás trabajando, así que te vas a tomar un tequila conmigo ¿Herradura Reposado está bien?
No podía negarme, eso desataría su ira, así que no tuve más remedio que aceptar:
-- Si, con sangrita, si es que hay.
-- ¿Crees que no iba a haber en la casa de la amante del ingeniero Madariaga? Ahorita te abro una botella de Herradura y una de sangrita de La Viuda.
De repenté me cayó el veinte: estaba a solas con Lupita, ella con una diminuta prenda, preciosa como puta cara, medio borracha y yo que llevaba tres dias de ayuno. ¿Sería capaz de hacerlo?
Mis dudas se disiparon cuando vi a Lupita agachada buscando las botellas en el pequeño bar. Mostraba sus perfectas nalgas en todo su esplendor, el hilo de la tanga se adivinaba solo por el resorte superior. ¡Que volumen! Nunca en mi vida había poseído algo así de redondo y terso.
De repente caí en cuenta que me decía algo que no entedía.
-- Lupita, no te entiendo, ¿qué dices? -- empecé a tutearla para ir rompiendo el hielo.
-- Que te acerques que no encuentro la sangrita, ayúdema a buscarla.
En la madre, no sabía que hacer. La vista era inmejorable desde donde estaba y además temía su cercanía. ¿Qué tal si en su semiembriaguez ni recordaba que solo traía puestas dos prendas íntimas? ¿Qué tal si yo estaba simplemente imaginándome cosas? ¿Qué tal si ...?
-- ¡Ya deja de verme las nalgas y ven a ayudarme! --gritó sacándome de mis profundas cavilaciones -- Al rato las podrás besar, tocar, morder, pero ahora ayúdame a buscar esa pinche botella de La Viuda.
¡Guau, esa noche cenaría Pancho! Me acerqué por un extremo, su perfume empezó a provocarme pensamientos eróticos pero sabía que debía irme con calma: mi chamba, mi salud o mi vida podían depender de eso.
Al fin apareció la botella de sangrita así que me sirvió el Herradura y la sangrita en unas copas de coñac.
-- Pinche Brayan, recuerdo que hace dos navidades sacaste a bailar a casi todas las arañas de archivo en el baile de la oficina, pero a mi ni me pelaste, ¿por qué cabrón? ¿no te gusto?
-- Al contrario, siempre me has parecido muy atractiva, pero eso de sacar a bailar a la novia del jefe, pus' como que no se vale.
-- ¿Novia? No finjas, yo se que en la oficina me llaman la 'pirujita', 'el detalle del inge', 'la capillita'. Si, soy su quelite, su segundo frente, ¿y qué?
-- Eso a mi me vale madres, el jefe es mi jefe, y lo que haga con su vida privada o contigo no es mi cuete. ¿Oye, que onda? ¿Me quieres contar tus penas o qué? A mi no me metas en tus broncas, yo no se nada, ni me interesa --dije tratando de sacar el bulto a algo que venía venirse.
-- No pendejito, no quiero que seas mi paño de lágrimas, nomás quiero que me bajes la calentura. Aquel cabrón nomás prendió el boiler y no se bañó --dijo mientras se acercaba a mi y me rodeaba la la cabeza con sus brazos, sin soltar su vaso.
-- ¿Y tu crees que por un rato de calentura voy a arriesgarme a perder la chamba, a que den una madriza o a que amanezca encostalado? No, ni madres.
-- Mira, no seas buey --me explicaba mientras me soltaba y caminaba alrededor mio -- Si eres malo para la cama o si tu ya no quieres más será solo hoy. Pero podría repetirse muuuy seguido --continuaba mientras me palpaba las nalgas, la espalda, los brazos, el paquete -- si haces que mi boilercito casi explote de tanto vapor.
Se detuvo frente a mi, se quitó el diminuto negligé y me ofreció sus duras y levantadas tetas. Ya no pude más me abrí la camisa la abracé, la empecé a tocar y la besé en la boca.
Sin soltarla la llevé junto al sofá de la sala. De pié, haciendo equilibrio me quité los pantalones, los zapatos, las truzas (afortunadamente llevaban las más nuevas, sin agujeros) y la camisa. Siempre me ha dado flojera quitarme los calcetines. Aunque esta vez si traía las uñas recién cortadas. Ella se quitó la tanga, se acomodó a los largo del sofá y me hizo espacio como para que me acostara junto a ella.
Lo intenté, pero mis 80 kilos y mi 1.80 no cabían en ese estúpido sofá, asi que con un sólo movimiento la levanté en vilo, me senté en el sofá y la coloqué en mi regazo.
Cuando estábamos en lo mas dulce de un segundo beso, me aventó y gritó muy fuerte, a punto de dejarme sordo:
-- ¡Los condones! ¿donde diablos estarán los condones? ¿Ese cabrón quedó de traer un paquete de veinte, pero con lo que sucedió ya no supe si los traía y si los dejó por ahí. ¡No manches no tengo preservativos! ¡Puta madre!
-- ¡La bolsa amarilla! Si, los pasé a comprar, junto con un tubo de lubricante, busca una bolsa amarilla que dice 'Farmacias A tu salud'. ¡Allá está encima de la mesa del comedor!
-- No, esas son toallas íntimas, kotex que compré ayer. Debe haber otra bolsa.
Así que un par de encuerados, mostrando sus intimideces empezamos como locos a buscar la segunda bolsa amarilla. A mi, desde luego, se me bajó 'la inspiración', a ella un poco la borrachera.
Entonces recordé:
-- ¡En mi coche, están en el asiento de atrás! Deja vestirme y regreso en un momento.
Apenas me puse lo necesario y salí corriendo al automóvil que siempre ecoltaba al de mi jefe. Tomé la bolsa amarilla y regresé al departamento.
Lupita ya no estaba en la sala; tampoco los vasos ni las botellas. La busqué con la mirada y entonces entendí el juego: el negligé había cambiado de posición, se encontraba a la entrada de un pasillo. Me acerqué y observé que más adelante estaba la zapatilla derecha, y a pocos metros se veía la zapatilla izquierda, justo a la entrada de una recámara.
Llegué a la puerta señalada y el espectáculo no podría ser mejor: Lupita, completamente desnuda, me esperaba recostada sobre una inmensa cama. En el baño estaban las botellas, los vasos, limones, sal y hielos. Yo llevaba lo único que faltaba: veinte condones de sabores y colores surtidos, ultrasensibles, lubricados y con textura rugosa.
En el techo había un inmenso espejo y en una pared lateral otro. La figura de mi inminente amante podía verse desde diverso ángulos: en todos ellos resaltaban sus curvas, su color, su belleza.
Me volví a desnudar y salté a la cama. Me recosté junto a ella, mis manos no dejaban de moverse, mi boca recibió su lengua húmeda, que tenía el viejo sabor que aprecio desde mi juventud; ron & saliva.
Me pidió que esperara, se acostó boca abajo en el mero centro de la cama y me musitó sensualmente:
-- Quiero que me beses desde el cuello hasta los pies, lo más lentamente que sea posible. No te detengas demasiado en ningún lugar, ya lo harás cuando me ponga boca arriba. Observa de vez en cuando como nos vemos en el espejo lateral.
Yo, obediente, toqué con mis labios cada centímetro de su piel. En ocasiones giraba la cabeza para observarnos en el espejo. Ella tenñia razón, la imagen era excitante. Luego vino lo mejor. Ella se tendió boca arriba y me dió nuevas instrucciones:
-- Tres minutos en cada pezón y una eternidad en mi sexo. No olvides el espejo.
Varias veces miré al espejo, ¡me cae que yo parecía estrella porno!
Ella jadeaba, se movía, pedía más, manejaba mi cabeza, le daba ritmo. Yo enloquecía. El final, su primer final fue un escándalo. Pero su deseo era infinito. Apenas terminaron sus estertores ya me estaba pidiendo que quería estar arriba, cabalgarme como una amazona en celo.
Ella no olvidó los preservativos; tomó uno naranja, sabor cereza. Lo colocó con todo cuidado, opimiendo traviesa en lugares estretégicos. De vez en cuando volteaba al espejo y sonreía al ver que los efectos que causabe en mi. ¡Me estaba matando de placer!
Me montó por casi media hora. Yo apretaba sus senos, metía mis manos en su sedosa cabellera, me movía como había aprendido en los hoteles de paso de la Doctores. Resistí sus embates hasta donde me fue posible. Al oir sus estruendosos gemidos, al sentir la presión de sus piernas y su sexo no pude más y términé junto con ella.
Se deslizó a mi lado, me abrazó cariñosamente y me dijo, en voz apenas perceptible:
-- Me gustó mucho, te lo juro. Espero que me perdones.
Yo estaba a punto de agradecerle a ella el inmenso placer que me había dado cuando escuché que se abría la puerta de la recámara. Instintivamente jalé la sábana para cubrirnos a los dos y aparecío él, mi jefe:
-- ¡Bravo! ¡Bravo! --decía mientras aplaudía sonriente, con un disco en la mano.
-- Jefe, jefe, yo le puedo explicar ... --traté de decir pero el se puso el índice en los labios.
-- Calma Brayan, calma. No hay problema. Mira --dijo levantando el disco -- aqui están las pruebas de tu deslealtad, de que te aprovechaste de tu puesto. Calma, no pasará nada.
-- Pero jefe, yo ...
-- ¡Brayan hablemos de hombre a hombre, por favor! Hagamos un trato.
¿Un trato? Pensé para mis adentros. ¿Qué podría yo pactar con un subsecretario de estado? ¿Qué interés tendría el en chantajearme con esa grabación? A menos que fuera, ¡claro! ...
-- ¿Ya recuerdas? OK, la idea es que ganemos los dos: tu dejas de chingar con esa comunista idea de fundar el Sindicato Único de Guardias Personales y abortas la absurda idea de abandonar la Federación de Sindicatos del PRI y yo no doy a conocer este video, este caliente video en donde pruebo que no mereces ser líder de ese falso movimiento obrero.
Mi mente daba vueltas. ¿Debería ceder a sus exigencias? ¿deveras ese video podría acabar con mi naciente carrera como líder? ¿estaban mis principios por encima de mi reputación en riesgo? ¿Qué hago, que chingaos hago?
Mi jefe me dió la puntilla:
-- OK, veo que no te decides. Así que aquí va mi resto: si aceptas por escrito que me has sido desleal, y que dejarás esa idea del sindicato, entonces, solo entonces, podrás visitar a Lupita una vez a la semana, para lo que tu quieras.
Incrédulo, miré a Lupita a los ojos, como respuesta ella me pellizcó por abajo de las sábanas indicándome que aceptara, así que asentí con la cabeza y cedí.
El último año ha pasado muy rápidamente.
Lupita me ayudó a a rescatar el video y la carta con mi firma. El sindicato tuvo un éxito increible, dió pie a que muchos sindicatos oficiales salieran del PRI. Mi jefe ha dejado la subsecretaría enmedio de un escándalo cuando su protector, su suegro, supo de la infidelidades de su yerno, desde luego por un anónimo de mi Lupe.
Lupita ahora es la feliz amante del Secretario de la Federación de Sindicatos Libres de México, o sea yo. Ya estamos planeando crear un nuevo partido para sustituir al casi desecho PRD. Mañana tenemos una junta con El Peje, a quien creo que le gusta mi inseparable asistente: mi Lupita.
viernes, 26 de septiembre de 2008
Momento oscuro
Nadie dice nada
inmersos en nuestras propias circunstancias
rumiando nuestras frustaciones
odiando a Diós
porque Diós nos odia
inmersos en nuestras propias circunstancias
rumiando nuestras frustaciones
odiando a Diós
porque Diós nos odia
miércoles, 27 de agosto de 2008
Kala, proyecto cultural de lo virtual a lo real
KALA es una editorial joven que, reside en México, pero que tiene la intención de llevar sus publicaciones al resto del mundo. Estamos conscientes de las grandes cantidades de talento y creatividad que -a falta de apoyo editorial- circulan actualmente por el mundo de los blogs. Por ello, hemos decidido iniciar un ambicioso proyecto para sacar a la luz a un nuevo grupo de escritores.
Nuestro proyecto “De lo virtual a lo real”, es una convocatoria para escritores de habla hispana que actualmente publican sus escritos en algún sitio personal en Internet.
De los textos recibidos, seleccionaremos aquellos que vayan de acuerdo a la línea de la editorial, los iremos publicando en nuestra página web, y después serán recopilados en una edición impresa.
Pues Kala tuvo a bien publicar en su sección Sospechosos uno de mis cuentos que apareció por primera vez en este blog.
SOSPECHOSOS
El último miércoles de cada mes se renueva esta sección con la Entrega de seis textos de nuestros Sospechosos los cuales han sido denunciados o se han entregado por voluntad propia a sospechosos@kalaeditorial.com
Mediante estos textos nuestros investigadores apoyados en su experiencia, y en los comentarios de nuestros lectores, confirmarán las sospechas, para notificarlos oportunamente, y así podrán enmendarse o entregarse perdidamente a la pasión de la escritura. Si deciden por lo último, tengan cuidado con lo que escriben, KALA Editorial estará tras sus pasos.
Julio Jaramillo y Don Enrique en
jueves, 26 de junio de 2008
Pedazos de alma. Parte 6 y última.
Otra vez no puedo dormir. Los atrasos en las fechas de entrega, el maldito diseñador web que a estas alturas del desarrollo no ha acabado su chamba, los problemas técnicos con los web services para conectarnos tanto a DHL como al banco que nos dará el servicio de cobro con tarjeta de crédito, todas esas mierdas no me dejan tranquilo.
Me levanto, voy hacia la sala y veo que son las dos cuarenta y cinco de la mañana. Y tengo una cita con mi cliente a las nueve, en seis horas. ¡Me lleva la chingada!
Prendo la Toshiba y veo que ese buey está otra vez ahí.
¿Cómo puede alguien tener el nick de niels? Seguro que este cabron no sabe quién fue y que hizo Bohr.
Lo traigo vuelto loco con las supuestas pistas misteriosas.
No sabe que voy poniendo lo que se me ocurre, lo primero que me encuentro en el wiki o lo último que aprendí en mi navegación del día.
Lo de la cicatriz no fue más que un homenaje a la ñoñez de una chica que levanté en un antro.
El vestido de bodas fue el resultado de mis ejercicios con el GIMP, mezclado con el famoso poema de Benedetti.
Lo de la foto de El Halcón Maltés, una de mis películas favoritas, fue divertido. Eso lo ha mantenido ocupado por varios días. Que bueno, ya estaba cansado de hacerme pasar por una huesped de La Candelaria.
Pues que se chingue, espero que se haya dado cuenta de que todo es una broma, pero a fin de cuentas me vale si cree que todo es real.
Lo curioso es que me relaja hacer encabronar a este cuate. Pobre, quien le manda seguirme en tuiter, sin conocerme.
Ya vió que estoy conectado. Ya está escribiendo. A ver con que mamada sale hoy.
-- Hola pinche vieja loca.
-- ¡Que agresivo! ¿Te mandó a la chingada tu novia?
-- No pendeja, lo que pasa es que ya he resuelto tus misterios de segundo de primaria.
-- Que bueno, así dejarás de estar fregando.
-- No, tu dejarás de fregarme a mi. Ya se quién eres.
-- ¿En serio? jajaja
-- No te rías pendeja, que al rato vas a estar rogándome que no haga pública tu locura.
-- OK, ya sabes quién soy. Dame de baja de tu MSN, y vete a dormir, no estoy de humor para lidiar con idiotas en este momento.
-- ¡Calma loquita! ¿quiéres saber lo que conozco de ti?
-- jajaja, viene.
-- No eres quien dice ser.
-- Wow, tienes más de dos neuronas ...
-- Me sigues en tuiter, tal vez en Facebook, o en ambos ...
-- Más wow, y tus dos neuronas se conectan entre si, jajaja
-- Ya se que eres una cabrona, que el coco te funciona bien sólo a ratos y que estás media ruca.
-- No seas buey, eso define al 73% de las chavas de tuiter, excepto por la edad.
-- Además estoy seguro de que tienes alguna cicatriz en el cuerpo, visible, y no te ha ido bien en alguna relación.
-- ¡Exacto! Soy Agustín Lara, y María Félix me acaba de mandar al diablo. jajaja. Me encanta tu ingenuidad.
-- No te hagas pendeja, mejor dime quién eres, no tengo tantos seguidores en tuiter, tu eres uno de ellos o de ellas. Cuando te descubra totalmente el mundo entero se va a enterar.
-- Mira pendejo, no estoy de humor para aguantar más tus babosadas. Si te digo quien soy o si lo descubres entonces debes morir por conocer mi secreto, así que mejor déjalo de ese tamaño.
Deveras que lidiar con este buey, a las tres de la mañana, en medio de mis preocupaciones, me está sacando de quicio, yo lo que quiero es relajarme. Algo que inicié como una broma ligera se está complicando. Este cuate se la está tomando muy en serio.
-- OK ojete. ¿Si te digo quien soy dejas de chingar?
-- Depende, si eres una pinche vieja trastornada tal vez tenga que alertar a mis cuadernos, simplemente para que no sigas jodiendo gente.
-- ¿Ya se te olvidó que trataste de ligarme la noche en que me aceptaste como amigo en MSN?
-- No, yo no hago eso, mientes.
-- Pendejo y desmemoriado. Mira esto me dijiste: "Casi acertaste, soy programador, aunque a veces hago diseño gráfico y tengo 34. Solterito, ¿no te emociona? ¿tienes compromiso?". ¿Ya se te refrescaron las dos neuronas?
-- ¿Preguntarte si tenías compromiso y decir que soy soltero es soltarte los canes? ¡Qué fácil eres!
-- No me has respondio. ¿Dejarás de chingar si te digo quién soy?
-- Órale, prometo no divulgar tu identidad, pero deja decirte que estás pirada de la realidad.
-- OK, mi alias en Twitter es @randrade. Si hablas de esto en cualquier red social o en tu blog o en tu podcast haré pública esta historia verídica y todo mundo sabrá que tu nick en tuiter es ...
Me levanto, voy hacia la sala y veo que son las dos cuarenta y cinco de la mañana. Y tengo una cita con mi cliente a las nueve, en seis horas. ¡Me lleva la chingada!
Prendo la Toshiba y veo que ese buey está otra vez ahí.
¿Cómo puede alguien tener el nick de niels? Seguro que este cabron no sabe quién fue y que hizo Bohr.
Lo traigo vuelto loco con las supuestas pistas misteriosas.
No sabe que voy poniendo lo que se me ocurre, lo primero que me encuentro en el wiki o lo último que aprendí en mi navegación del día.
Lo de la cicatriz no fue más que un homenaje a la ñoñez de una chica que levanté en un antro.
El vestido de bodas fue el resultado de mis ejercicios con el GIMP, mezclado con el famoso poema de Benedetti.
Lo de la foto de El Halcón Maltés, una de mis películas favoritas, fue divertido. Eso lo ha mantenido ocupado por varios días. Que bueno, ya estaba cansado de hacerme pasar por una huesped de La Candelaria.
Pues que se chingue, espero que se haya dado cuenta de que todo es una broma, pero a fin de cuentas me vale si cree que todo es real.
Lo curioso es que me relaja hacer encabronar a este cuate. Pobre, quien le manda seguirme en tuiter, sin conocerme.
Ya vió que estoy conectado. Ya está escribiendo. A ver con que mamada sale hoy.
-- Hola pinche vieja loca.
-- ¡Que agresivo! ¿Te mandó a la chingada tu novia?
-- No pendeja, lo que pasa es que ya he resuelto tus misterios de segundo de primaria.
-- Que bueno, así dejarás de estar fregando.
-- No, tu dejarás de fregarme a mi. Ya se quién eres.
-- ¿En serio? jajaja
-- No te rías pendeja, que al rato vas a estar rogándome que no haga pública tu locura.
-- OK, ya sabes quién soy. Dame de baja de tu MSN, y vete a dormir, no estoy de humor para lidiar con idiotas en este momento.
-- ¡Calma loquita! ¿quiéres saber lo que conozco de ti?
-- jajaja, viene.
-- No eres quien dice ser.
-- Wow, tienes más de dos neuronas ...
-- Me sigues en tuiter, tal vez en Facebook, o en ambos ...
-- Más wow, y tus dos neuronas se conectan entre si, jajaja
-- Ya se que eres una cabrona, que el coco te funciona bien sólo a ratos y que estás media ruca.
-- No seas buey, eso define al 73% de las chavas de tuiter, excepto por la edad.
-- Además estoy seguro de que tienes alguna cicatriz en el cuerpo, visible, y no te ha ido bien en alguna relación.
-- ¡Exacto! Soy Agustín Lara, y María Félix me acaba de mandar al diablo. jajaja. Me encanta tu ingenuidad.
-- No te hagas pendeja, mejor dime quién eres, no tengo tantos seguidores en tuiter, tu eres uno de ellos o de ellas. Cuando te descubra totalmente el mundo entero se va a enterar.
-- Mira pendejo, no estoy de humor para aguantar más tus babosadas. Si te digo quien soy o si lo descubres entonces debes morir por conocer mi secreto, así que mejor déjalo de ese tamaño.
Deveras que lidiar con este buey, a las tres de la mañana, en medio de mis preocupaciones, me está sacando de quicio, yo lo que quiero es relajarme. Algo que inicié como una broma ligera se está complicando. Este cuate se la está tomando muy en serio.
-- OK ojete. ¿Si te digo quien soy dejas de chingar?
-- Depende, si eres una pinche vieja trastornada tal vez tenga que alertar a mis cuadernos, simplemente para que no sigas jodiendo gente.
-- ¿Ya se te olvidó que trataste de ligarme la noche en que me aceptaste como amigo en MSN?
-- No, yo no hago eso, mientes.
-- Pendejo y desmemoriado. Mira esto me dijiste: "Casi acertaste, soy programador, aunque a veces hago diseño gráfico y tengo 34. Solterito, ¿no te emociona? ¿tienes compromiso?". ¿Ya se te refrescaron las dos neuronas?
-- ¿Preguntarte si tenías compromiso y decir que soy soltero es soltarte los canes? ¡Qué fácil eres!
-- No me has respondio. ¿Dejarás de chingar si te digo quién soy?
-- Órale, prometo no divulgar tu identidad, pero deja decirte que estás pirada de la realidad.
-- OK, mi alias en Twitter es @randrade. Si hablas de esto en cualquier red social o en tu blog o en tu podcast haré pública esta historia verídica y todo mundo sabrá que tu nick en tuiter es ...
miércoles, 11 de junio de 2008
Pedazos de alma. Parte 5.
Soy pendejo. E inculto.
Estuve el domingo con mi tío Enrique, le enseñé la foto y de inmediato la reconoció.
-- Sobrino, ¡tienes que ver más cine, al menos los clasicos¡
-- No manches tío, ¿a poco esa foto es de una pelicula famosa?
-- La juventud anda loca. Nomás ve el mal cine que pasan en Cinemex. Ya no van a cine clubs ni al cine de arte. ¿A dónde llegarán? ¡Se trata de El Halcón Maltés! Y ya pa' que te digo que debes leer a Dashiell Hammett. No todo es el Hombre Araña y tu pinche tuiter quitatiempo.
OK. Acepté el regañó. En cuanto acabó de hacerme sentir cucaracha regresé a casa y prendí a la Macuarra.
Busqué en la wikipedia en español algo de esa película y leí toda la entrada. Este es el párrafo inicial:
También revisé la nota de Hammett:
Me sentí muy contento, hasta que me di cuenta de algunas cosas: a) La vieja loca del MSN me estaba haciendo sentir un pendejo, b) La lectura de esas dos entradas del wiki no me decían gran cosa, c) Estaba aprendiendo cosas nuevas gracias a la desquiciada de internet y d) No tenía las más puta idea de que me quiso decir en su última conexión.
Después de leer y releer las entradas del wiki, se me iluminó el cerebro: ya que conocía el nombre de la peli podría buscar en youtube. ¿Qué tal si la orate de la web me daba algunas pistas por ese medio?
En youtube busqué primero en inglés: Maltese falcon.
La primera película de la lista era sobre un barco llamado así, la segunda ya trata sobre la película en cuestion: The Maltese Falcon - Let's Talk About the Black Bird.
Me dispuse a ver la escena, mi inglés no me permitió entender al cien por ciento los diálogos, así que decidí que no, esta no era una pista para un hispanohablante como yo.
Decídi buscar de nuevo, pero usando las palabra en español, 'halcón maltés'. Hice click en el primer video de la lista: Escena - "El Halcón Maltés" (1941). Inició y ¡EUREKA! ¡muchas cosas empezaron a tener sentido!
Lo primero que me llamó la atención es qué está doblada al español --eso de oir a un detective gringo hablar como baturro es insultante -- y ¡con subtítulos en español! ¡WTF! Al igual que la chava misteriosa, estas escenas traen un doble juego. Y, además, no hay coincidencia en lo que dicen los actores y lo que se muestran los subtítulos. Más signos de que todo en aquella hembrita del mensajero es falso como una moneda de tres pesos.
0:37: En los subtítulos (diferente a lo que dice la voz) Spade le dice a la dama misteriosa: "No es exactamente la clase de persona que finge ser, ¿verdad?"
Ella responde diciendo que no entiende y el detective dice, siempre en los subtítulos:
0:42: Esos modales de colegiala, ya sabe, ruborizarse, tartamudear y esas cosas.
A lo que ella contesta:
0:49: No he tenido una buena vida. He sido mala.
Aunque en el audio se escucha: "Desde luego no he sido una santa, más bién lo contrario"
¡No podía creerlo! Me parecía oir a la desquiciada. No era el tipo de persona que me decía por el MSN. No es una colegiala, es decir, ya debe estar ruca. Y ha sido medio facilona, medio destrampada. Medio puta.
A continuación hablan de un personaje que ambos conocen, y mencionan algo de un 'pájaro negro'. ¿Qué diablos será esa ave? ¿El halcón de la película?
Siguen hablando acerca de un ofrecimiento de lana por el pájaro. ¿Pájaro? ¿pajarraco que se apendeja? !claro! ¡es obvio! ¡Ella me conoce por Twitter! ¡Méndiga vieja, es una genio! Ella sabe que a ese servicio de la web 2.0 yo le llamo el pajarraco pendejo, por sus inestabilidad y todo mundo sabe que Twitter ahora no le deja un solo centavo a sus creadores, pero que en algún momento alguien los hará ricos al invertir en su proyecto.
Al final de la escena ella le pregunta que con que puede comprarlo si no es con dinero y él la besa. Eso es todo.
Ya tengo bastantes pistas:
Pero si no es quien aparenta ser, entonces debo pensar en lo contrario. ¡Puta madre, que complicado es esto!
Bueno, ya solo me resta ver quién o quienes de mis contactos tienen ese perfil.
En cuanto tenga dos o tres opciones me conectaré, la esperaré hasta la madrugada (pinche vieja desvelada) y la demostraré que que finalmente soy más listo que ella. ¡Se va a cagar del coraje!
Estuve el domingo con mi tío Enrique, le enseñé la foto y de inmediato la reconoció.
-- Sobrino, ¡tienes que ver más cine, al menos los clasicos¡
-- No manches tío, ¿a poco esa foto es de una pelicula famosa?
-- La juventud anda loca. Nomás ve el mal cine que pasan en Cinemex. Ya no van a cine clubs ni al cine de arte. ¿A dónde llegarán? ¡Se trata de El Halcón Maltés! Y ya pa' que te digo que debes leer a Dashiell Hammett. No todo es el Hombre Araña y tu pinche tuiter quitatiempo.
OK. Acepté el regañó. En cuanto acabó de hacerme sentir cucaracha regresé a casa y prendí a la Macuarra.
Busqué en la wikipedia en español algo de esa película y leí toda la entrada. Este es el párrafo inicial:
El halcón maltés es una película dirigida por John Huston en el año 1941. Está basada en la novela del mismo nombre de Dashiell Hammett. Es la tercera versión de la novela de Hammett, ya que se llevó al cine en el año 1931 y en 1936. Es la primera película de John Huston como director, como recompensa de la Warner Brothers tras diez años como guionista. Se suele considerar como la película que marca el comienzo del cine negro.
También revisé la nota de Hammett:
Samuel Dashiell Hammett (27 de mayo de 1894 – 10 de enero de 1961) fue un escritor estadounidense de novela policial, de estilo denominado Hard boiled y también cuentos cortos. Entre los personajes más recordados que creó se encuentran Sam Spade (El halcón maltés), la pareja de detectives Nick y Nora Charles (El hombre delgado) y el Agente de la Continental (Cosecha Roja). También escribió bajo los seudónimos de Peter Collinson, Daghull Hammett, Samuel Dashiell y Mary Jane Hammett.
Me sentí muy contento, hasta que me di cuenta de algunas cosas: a) La vieja loca del MSN me estaba haciendo sentir un pendejo, b) La lectura de esas dos entradas del wiki no me decían gran cosa, c) Estaba aprendiendo cosas nuevas gracias a la desquiciada de internet y d) No tenía las más puta idea de que me quiso decir en su última conexión.
Después de leer y releer las entradas del wiki, se me iluminó el cerebro: ya que conocía el nombre de la peli podría buscar en youtube. ¿Qué tal si la orate de la web me daba algunas pistas por ese medio?
En youtube busqué primero en inglés: Maltese falcon.
La primera película de la lista era sobre un barco llamado así, la segunda ya trata sobre la película en cuestion: The Maltese Falcon - Let's Talk About the Black Bird.
Me dispuse a ver la escena, mi inglés no me permitió entender al cien por ciento los diálogos, así que decidí que no, esta no era una pista para un hispanohablante como yo.
Decídi buscar de nuevo, pero usando las palabra en español, 'halcón maltés'. Hice click en el primer video de la lista: Escena - "El Halcón Maltés" (1941). Inició y ¡EUREKA! ¡muchas cosas empezaron a tener sentido!
Lo primero que me llamó la atención es qué está doblada al español --eso de oir a un detective gringo hablar como baturro es insultante -- y ¡con subtítulos en español! ¡WTF! Al igual que la chava misteriosa, estas escenas traen un doble juego. Y, además, no hay coincidencia en lo que dicen los actores y lo que se muestran los subtítulos. Más signos de que todo en aquella hembrita del mensajero es falso como una moneda de tres pesos.
0:37: En los subtítulos (diferente a lo que dice la voz) Spade le dice a la dama misteriosa: "No es exactamente la clase de persona que finge ser, ¿verdad?"
Ella responde diciendo que no entiende y el detective dice, siempre en los subtítulos:
0:42: Esos modales de colegiala, ya sabe, ruborizarse, tartamudear y esas cosas.
A lo que ella contesta:
0:49: No he tenido una buena vida. He sido mala.
Aunque en el audio se escucha: "Desde luego no he sido una santa, más bién lo contrario"
¡No podía creerlo! Me parecía oir a la desquiciada. No era el tipo de persona que me decía por el MSN. No es una colegiala, es decir, ya debe estar ruca. Y ha sido medio facilona, medio destrampada. Medio puta.
A continuación hablan de un personaje que ambos conocen, y mencionan algo de un 'pájaro negro'. ¿Qué diablos será esa ave? ¿El halcón de la película?
Siguen hablando acerca de un ofrecimiento de lana por el pájaro. ¿Pájaro? ¿pajarraco que se apendeja? !claro! ¡es obvio! ¡Ella me conoce por Twitter! ¡Méndiga vieja, es una genio! Ella sabe que a ese servicio de la web 2.0 yo le llamo el pajarraco pendejo, por sus inestabilidad y todo mundo sabe que Twitter ahora no le deja un solo centavo a sus creadores, pero que en algún momento alguien los hará ricos al invertir en su proyecto.
Al final de la escena ella le pregunta que con que puede comprarlo si no es con dinero y él la besa. Eso es todo.
Ya tengo bastantes pistas:
- No es quien aparenta, más bien, no es la clase de persona que aparenta.
- No es muy joven.
- Además de tenerme como amigo en MSN ella está inscrita en tuiter, debe ser alguien de mis 232 seguidores.
- Tiene una cicatriz en la mano.
- Tuvo problemas con una boda o un vestido de novia.
- No es fresa ni ñoña, más bien liberal.
- Es culta e inteligente.
- Es una cabrona
Pero si no es quien aparenta ser, entonces debo pensar en lo contrario. ¡Puta madre, que complicado es esto!
Bueno, ya solo me resta ver quién o quienes de mis contactos tienen ese perfil.
En cuanto tenga dos o tres opciones me conectaré, la esperaré hasta la madrugada (pinche vieja desvelada) y la demostraré que que finalmente soy más listo que ella. ¡Se va a cagar del coraje!
lunes, 2 de junio de 2008
Pedazos de alma. Parte 4.
Son las 23:43. Es lunes. Voy llegando de trabajar. La preparación de la reunión de mañana nos llevó todo el día.
Afortunadamente tanto trabajo me permitió olvidarme de ella, de sus mensaje por el MSN y de sus fotos sin sentido.
Si, había prometido que ya no seguiría con este juego.
Pero el hecho de haber escrito toda esta pinche historia en mi blog, en lugar de haberlo hecho en un diario privado, secreto, como se hacía antes, me compromete a seguir.
No entiendo qué es eso de novela negra. Mi cultura cinematográfica, más bien la falta de ella, no me permite reconocer a los personajes o la película en donde aparece la escena que ella, la desquiciado, me envió.
Sería genial que alguno de mis tres lectores me ayudara. Si al menos supiera yo quiénes son los actores que aparecen en el fotograma, de qué película se trata y qué diablos es la novela negra, tal vez, sólo tal vez, podría tener algunas pistas para tratar de entender el supuesto mensaje que guarda esa imagen.
Afortunadamente tanto trabajo me permitió olvidarme de ella, de sus mensaje por el MSN y de sus fotos sin sentido.
Si, había prometido que ya no seguiría con este juego.
Pero el hecho de haber escrito toda esta pinche historia en mi blog, en lugar de haberlo hecho en un diario privado, secreto, como se hacía antes, me compromete a seguir.
No entiendo qué es eso de novela negra. Mi cultura cinematográfica, más bien la falta de ella, no me permite reconocer a los personajes o la película en donde aparece la escena que ella, la desquiciado, me envió.
Sería genial que alguno de mis tres lectores me ayudara. Si al menos supiera yo quiénes son los actores que aparecen en el fotograma, de qué película se trata y qué diablos es la novela negra, tal vez, sólo tal vez, podría tener algunas pistas para tratar de entender el supuesto mensaje que guarda esa imagen.
domingo, 1 de junio de 2008
Pedazos de alma. Parte 3.
III
Observé la foto una vez que descargó en la Macuarra.
Una foto antigua de un vestido de novia. Un foto con manchas de café o vino o lágrimas o semen.
Una mujer en sus cinco sentidos, con todas la neuronas funcionándole correctamente no envía una foto así a un virtual desconocido.
Y además, como con la foto de la cicatriz, hay un mensaje que debo descifrar.
Vestido de bodas. Boda. Manchas. Pátina del tiempo. Mujer desquiciada.
No hay novio, tampoco novia. La imagen sugiere tristeza, soledad, abandono.
¿Una boda que no se realizó?
Bien, haré ingeniería inversa:
La foto es de los 20s. Su abuela se casó con ese vestido y ella lo heredó para su boda que se llevaría a cabo este mismo año, pero su novio murió y ella enloqueció.
No, muy de telenovela.
Va de nuevo.
La foto la tomó el día de hoy. La retocó con Photoshop antes de enviarla. Se casará en una semana pero quiere una última aventura antes de hacerlo. Esta tratando de seducirme, de provocarme. Quiere hacer el amor conmigo con su vestido de amor puesto, para manchar esa boda con un novio que la acaba de engañar, pero ella no quiere, o no puede, detener esa boda debido a que ... ¡No! ¡Puta madre! ¡Estoy alucinando! No, esa es una hipótesis muy ególatra. Ni me conoce, debe conocer a veinte cabrones a los que se podría coger antes que a mi.
¡Qué más!¡Chingada madre, qué más!
OK, puede ser asi:
Es un gay que se hace pasar por mujer. Me conoce por mi trabajo. Hay muchos putos en el ambiente del diseño y la publicidad. No sabe como llamar mi atención. Quiere reblandecerme con sus pinches misterios y luego ...
!No! Me estoy afectando. Las ideas no encajan en nada. Pinche vieja loca, pinche marica degraciado !Ya no debo hacerle caso!
Apagué la computadora encabronado. Fui a la cocina, me tomé de un trago un vaso de vino y me me fuí a dormir.
IV
Pasé muy mala noche.
Apenas son las cinco y media de la mañana y ya estoy de nuevo tratando de entender esta nueva clave.
No le encuentro pies ni cabezas.
¿Qué tal si simplemente me manda lo que se le ocurre, que no existe ningún mensaje y yo estoy aquí hecho un pendejo tratando de desentrañar un misterio que no existe?
OK, voy a suponer eso. Espero que en la noche pueda hablar más tiempo con ella. Pinche vieja loca.
V
-- Hola buey. Son casi las dos de la madrugada, ¿qué no descansas nunca?
-- No te hagas buey, te estoy esperando.
-- ¿A mí? ¿para qué? No recuerdo haber hecho una cita contigo.
-- Mira cabrona. Me tienes que decir quién eres, qué quieres, que rollo con las fotos que me has mandado.
-- ¡Tu me pediste fotos mías! ¿No te acuerdas?
-- Si, pero de ti, de tu cuerpo, de tu cara, para conocerte ...
-- ¿Y las fotos que te he mandado no han servido para eso?
-- Si, pero ... No, realmente, no. Mándame alguna en la que se vea tu cara, como vistes, como es tu casa. No sé, algo más cotidiano.
-- Las cicatrices y la vestidos son cosas cotidianas, ¿ o no?
-- No te hagas buey, sabes a lo que me refiero.
-- Pinche necio, si esas fotos no te dicen nada de mi, ¿qué crees que te dirá una foto de mi cara? ¡Nada!
-- Tu mándame una normal, en dónde pueda ver si eres joven o vieja, gorda, chaparra, guapa, prieta. No me importa como eres, quiero saber que existes !Una foto normal!
--OK, espero que la siguiente foto realmente te ayude a conocerme.
-- ¿Me enviarás otra foto?
-- Claro buey, aquí va ...
Estoy temblando, puedo recibir cualquier cosa.

-- ¡Chinga tu madre! ¿Qué es eso? ¡Me cae que estás loca! ¡Pinche vieja desquiciada! ¡Ya no te voy a pelar!
-- Jajaja. calma chamaco. ¿Qué, no te gusta la novela negra? Chaucito. Jajaja.
Prometo no seguir con este juego.
Observé la foto una vez que descargó en la Macuarra.
Una foto antigua de un vestido de novia. Un foto con manchas de café o vino o lágrimas o semen.
Una mujer en sus cinco sentidos, con todas la neuronas funcionándole correctamente no envía una foto así a un virtual desconocido.
Y además, como con la foto de la cicatriz, hay un mensaje que debo descifrar.
Vestido de bodas. Boda. Manchas. Pátina del tiempo. Mujer desquiciada.
No hay novio, tampoco novia. La imagen sugiere tristeza, soledad, abandono.
¿Una boda que no se realizó?
Bien, haré ingeniería inversa:
La foto es de los 20s. Su abuela se casó con ese vestido y ella lo heredó para su boda que se llevaría a cabo este mismo año, pero su novio murió y ella enloqueció.
No, muy de telenovela.
Va de nuevo.
La foto la tomó el día de hoy. La retocó con Photoshop antes de enviarla. Se casará en una semana pero quiere una última aventura antes de hacerlo. Esta tratando de seducirme, de provocarme. Quiere hacer el amor conmigo con su vestido de amor puesto, para manchar esa boda con un novio que la acaba de engañar, pero ella no quiere, o no puede, detener esa boda debido a que ... ¡No! ¡Puta madre! ¡Estoy alucinando! No, esa es una hipótesis muy ególatra. Ni me conoce, debe conocer a veinte cabrones a los que se podría coger antes que a mi.
¡Qué más!¡Chingada madre, qué más!
OK, puede ser asi:
Es un gay que se hace pasar por mujer. Me conoce por mi trabajo. Hay muchos putos en el ambiente del diseño y la publicidad. No sabe como llamar mi atención. Quiere reblandecerme con sus pinches misterios y luego ...
!No! Me estoy afectando. Las ideas no encajan en nada. Pinche vieja loca, pinche marica degraciado !Ya no debo hacerle caso!
Apagué la computadora encabronado. Fui a la cocina, me tomé de un trago un vaso de vino y me me fuí a dormir.
IV
Pasé muy mala noche.
Apenas son las cinco y media de la mañana y ya estoy de nuevo tratando de entender esta nueva clave.
No le encuentro pies ni cabezas.
¿Qué tal si simplemente me manda lo que se le ocurre, que no existe ningún mensaje y yo estoy aquí hecho un pendejo tratando de desentrañar un misterio que no existe?
OK, voy a suponer eso. Espero que en la noche pueda hablar más tiempo con ella. Pinche vieja loca.
V
-- Hola buey. Son casi las dos de la madrugada, ¿qué no descansas nunca?
-- No te hagas buey, te estoy esperando.
-- ¿A mí? ¿para qué? No recuerdo haber hecho una cita contigo.
-- Mira cabrona. Me tienes que decir quién eres, qué quieres, que rollo con las fotos que me has mandado.
-- ¡Tu me pediste fotos mías! ¿No te acuerdas?
-- Si, pero de ti, de tu cuerpo, de tu cara, para conocerte ...
-- ¿Y las fotos que te he mandado no han servido para eso?
-- Si, pero ... No, realmente, no. Mándame alguna en la que se vea tu cara, como vistes, como es tu casa. No sé, algo más cotidiano.
-- Las cicatrices y la vestidos son cosas cotidianas, ¿ o no?
-- No te hagas buey, sabes a lo que me refiero.
-- Pinche necio, si esas fotos no te dicen nada de mi, ¿qué crees que te dirá una foto de mi cara? ¡Nada!
-- Tu mándame una normal, en dónde pueda ver si eres joven o vieja, gorda, chaparra, guapa, prieta. No me importa como eres, quiero saber que existes !Una foto normal!
--OK, espero que la siguiente foto realmente te ayude a conocerme.
-- ¿Me enviarás otra foto?
-- Claro buey, aquí va ...
Estoy temblando, puedo recibir cualquier cosa.

-- ¡Chinga tu madre! ¿Qué es eso? ¡Me cae que estás loca! ¡Pinche vieja desquiciada! ¡Ya no te voy a pelar!
-- Jajaja. calma chamaco. ¿Qué, no te gusta la novela negra? Chaucito. Jajaja.
Prometo no seguir con este juego.
miércoles, 28 de mayo de 2008
Pedazos de alma. Parte 2.
Llegué a casa a las nueve de la noche. Tuve un día muy pesado, la red estuvo fallando y un estúpido bug (¿hay de otra clase?) nos hizo perder más de dos horas.
Prendí a la Macuarra, levanté el navegador, me conecté a Google y teclee 'Benedetti ladrillos'.
Inmediatamente aparecieron varias referencias, fue más fácil de lo que pensé. Di click en la primera de ellas y empecé a leer:
Mario Benedetti
(Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó,
Uruguay, 14 de septiembre del 1920)
La casa y el ladrillo
(1976-1977)
a los que
adentro y afuera
viven y se desviven
mueren y se desmueren
LA CASA Y EL LADRILLO
Cuando me confiscaron la palabra
y me quitaron hasta el horizonte
cuando salí silvando despacito
y hasta hice bromas con el funcionario
de emigración o desintegración
y hubo el adiós de siempre con la mano
a la familia firme en la baranda
a los amigos que sobrevivían
y un motor el derecho tosió fuerte
y movió la azafata sus pestañas
como diciendo a vos yo te conozco
yo tenía estudiada una teoría
del exilio mis pozos del exilio
pero el cursillo no sirvió de nada
...
Había algunas pistas:
Benedetti es uruguayo. Realmente tiene cinco nombres, a la usanza italiana: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia.
¿Será ella uruguaya? Tal vez.
¿Hamlet, Hardy? Shakespeare y uno de los del Gordo y el Flaco. ¿Será actriz? ¿Escritora?
La cita de Bertold Brecht me llamó la atención ¿será esa la pista?
El poema habla de un exiliado. ¿La habrán exiliado a ella por grilla, por comunista? ¿O por no comunista? ¿Cubana?
No entendía nada.
¿Qué tenía que ver su cicatriz con ella, con su mundo?
¿Qué puede decir una pequeña huella en la epidermis sobre la vida de un ser humano?
Una vida no puede resumirse en una cicatriz, a menos que...
¡Claro! ¡Esa cicatriz!
¡Me está mostrando una cicatriz, para que vea como es su alma! ¡Es una referencia a Bretch, en el poema de Benedetti!
Calma, creo que lo tengo. Me muestra el ladrillo (su cicatriz) para deduzca como es su casa (su vida, su alma, su psique).
Una cicatriz es el resto, la huella de un sufrimiento o herida anterior. Ella ha sufrido mucho.
Ella es aficionada a la lectura, le gusta la poesía, le gustan los juegos de misterio. Todo concuerda, la manera en que me contactó fue misteriosa, su foto es un mapa a descifrar.
Ya siento que la amo. No eso es una exageración, más bien ya deseo conocerla. Ya quiero que me envíe la siguiente pista, el siguiente reto para desentrañar su personalidad.
¿Se conectará esta noche, esta madrugada?
Dormiré un rato, me conectaré al mensajero a la media noche.
II
Pendejo. Deveras que soy un pendejo, hubiera puesto el despertador. Me desperté casi a las dos de la mañana. Pensé que pedazosdealma ya se habría conectado y habría salido. Pendejo.
No paraba de autoflagelarme mientras prendía la Mac. Entré al chat y la busqué. No estaba conectada ¿Debería esperarla? La noche anterior había entrado a las tres, todavía faltaban cuarenta minutos para esa hora.
Finalmente apareció, casi a las tres. La saludé:
-- Hola pedazosdealma, ¿cómo estás?
-- Hola, muy bien. ¿pues que no duermes?
-- Si, pero te estoy esperando. Ya leí el poema de Benedetti y creo que comprendí tu mensaje.
-- ¿Mensaje, cuál mensaje?
-- No te hagas buey, lo de la piedra y el ladrillo. Es una forma de decirme por medio de la foto de la cicatriz que tu has sufrido mucho.
-- jajaja, ¿yo sufrir?, jajaja
-- OK, entonces explícame lo que quisiste decir.
-- Nada, simplemente te envié la única foto que te puedo enviar.
-- No mames, envíame una de tu cara, o una de cuerpo completo, ¡te quiero conocer!
-- ¿Y una foto de cuerpo completo te va a decir mucho de mi? Cuando mucho verás que tan caderona y chichona estoy, pero no más que eso.
-- OK, pero tendré una mejor idea de ti. Al ir chateando te conoceré cada día mejor.
-- ¿Y para que me quieres conocer mejor? La idea es intercambiar mensajes por este medio, nada más.
-- No, debo conocerte en persona, algún día.
-- No, eso no sucederá.
-- Está bien, espero convencerte en el futuro, cuando veas que vale la pena conocerme.
-- Que modesto eres buey.
-- No es modestia, es solamente la seguridad de que seremos grandes amigos.
-- jajaja, no cedes fácilmente.
-- Por favor envíame una foto tuya, no un pedazo de ti.
-- OK, en un minuto te la mando.
Lo hizo, me la envió e inmediatemente se deconectó.
La foto me desconcertó. ¿Es una nueva vista? ¿Estoy tratando con un desquiciada? Mañana, con la cabeza fresca trataré de entender que está pasando. Este juego me está empezando a cansar.
Esta es la foto.
Prendí a la Macuarra, levanté el navegador, me conecté a Google y teclee 'Benedetti ladrillos'.
Inmediatamente aparecieron varias referencias, fue más fácil de lo que pensé. Di click en la primera de ellas y empecé a leer:
Mario Benedetti
(Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó,
Uruguay, 14 de septiembre del 1920)
La casa y el ladrillo
(1976-1977)
a los que
adentro y afuera
viven y se desviven
mueren y se desmueren
LA CASA Y EL LADRILLO
Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo
para mostrar al mundo cómo era su casa.
Bertolt Brecht
para mostrar al mundo cómo era su casa.
Bertolt Brecht
Cuando me confiscaron la palabra
y me quitaron hasta el horizonte
cuando salí silvando despacito
y hasta hice bromas con el funcionario
de emigración o desintegración
y hubo el adiós de siempre con la mano
a la familia firme en la baranda
a los amigos que sobrevivían
y un motor el derecho tosió fuerte
y movió la azafata sus pestañas
como diciendo a vos yo te conozco
yo tenía estudiada una teoría
del exilio mis pozos del exilio
pero el cursillo no sirvió de nada
...
Había algunas pistas:
Benedetti es uruguayo. Realmente tiene cinco nombres, a la usanza italiana: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia.
¿Será ella uruguaya? Tal vez.
¿Hamlet, Hardy? Shakespeare y uno de los del Gordo y el Flaco. ¿Será actriz? ¿Escritora?
La cita de Bertold Brecht me llamó la atención ¿será esa la pista?
El poema habla de un exiliado. ¿La habrán exiliado a ella por grilla, por comunista? ¿O por no comunista? ¿Cubana?
No entendía nada.
¿Qué tenía que ver su cicatriz con ella, con su mundo?
¿Qué puede decir una pequeña huella en la epidermis sobre la vida de un ser humano?
Una vida no puede resumirse en una cicatriz, a menos que...
¡Claro! ¡Esa cicatriz!
¡Me está mostrando una cicatriz, para que vea como es su alma! ¡Es una referencia a Bretch, en el poema de Benedetti!
Calma, creo que lo tengo. Me muestra el ladrillo (su cicatriz) para deduzca como es su casa (su vida, su alma, su psique).
Una cicatriz es el resto, la huella de un sufrimiento o herida anterior. Ella ha sufrido mucho.
Ella es aficionada a la lectura, le gusta la poesía, le gustan los juegos de misterio. Todo concuerda, la manera en que me contactó fue misteriosa, su foto es un mapa a descifrar.
Ya siento que la amo. No eso es una exageración, más bien ya deseo conocerla. Ya quiero que me envíe la siguiente pista, el siguiente reto para desentrañar su personalidad.
¿Se conectará esta noche, esta madrugada?
Dormiré un rato, me conectaré al mensajero a la media noche.
II
Pendejo. Deveras que soy un pendejo, hubiera puesto el despertador. Me desperté casi a las dos de la mañana. Pensé que pedazosdealma ya se habría conectado y habría salido. Pendejo.
No paraba de autoflagelarme mientras prendía la Mac. Entré al chat y la busqué. No estaba conectada ¿Debería esperarla? La noche anterior había entrado a las tres, todavía faltaban cuarenta minutos para esa hora.
Finalmente apareció, casi a las tres. La saludé:
-- Hola pedazosdealma, ¿cómo estás?
-- Hola, muy bien. ¿pues que no duermes?
-- Si, pero te estoy esperando. Ya leí el poema de Benedetti y creo que comprendí tu mensaje.
-- ¿Mensaje, cuál mensaje?
-- No te hagas buey, lo de la piedra y el ladrillo. Es una forma de decirme por medio de la foto de la cicatriz que tu has sufrido mucho.
-- jajaja, ¿yo sufrir?, jajaja
-- OK, entonces explícame lo que quisiste decir.
-- Nada, simplemente te envié la única foto que te puedo enviar.
-- No mames, envíame una de tu cara, o una de cuerpo completo, ¡te quiero conocer!
-- ¿Y una foto de cuerpo completo te va a decir mucho de mi? Cuando mucho verás que tan caderona y chichona estoy, pero no más que eso.
-- OK, pero tendré una mejor idea de ti. Al ir chateando te conoceré cada día mejor.
-- ¿Y para que me quieres conocer mejor? La idea es intercambiar mensajes por este medio, nada más.
-- No, debo conocerte en persona, algún día.
-- No, eso no sucederá.
-- Está bien, espero convencerte en el futuro, cuando veas que vale la pena conocerme.
-- Que modesto eres buey.
-- No es modestia, es solamente la seguridad de que seremos grandes amigos.
-- jajaja, no cedes fácilmente.
-- Por favor envíame una foto tuya, no un pedazo de ti.
-- OK, en un minuto te la mando.
Lo hizo, me la envió e inmediatemente se deconectó.
La foto me desconcertó. ¿Es una nueva vista? ¿Estoy tratando con un desquiciada? Mañana, con la cabeza fresca trataré de entender que está pasando. Este juego me está empezando a cansar.
Esta es la foto.
domingo, 25 de mayo de 2008
Pedazos de alma. Parte 1.
No sé como obtuvo mi dirección de mensajería instantánea, pero anoche, después de una fiesta en la que corrió tanto tequila como lluvia les cae a los habitantes de Chalco llegué a mi departamento de la colonia del Valle a las tres de la madrugada, prendí la Mac (Macuarra, de cariño) y me dispuse a ver quienes de mis cuates de otras ciudades estaban conectados.
Al iniciar el programa de chateo apareció una ventana que me indicaba que un usuario, con el nick de pedazosdealma, quería ser mi amigo, acepté la propuesta y en pocos minutos apareció su primer mensaje:
-- Hola niels, ¿cual es tu nombre real?
-- Hola pedazosdealma, eso no se pregunta en una primera sesión, además primero debo saber quién eres tú. ¿De dónde me escribes?
-- De tu mismo país, soy mexicana.
-- ¿De la Ciudad de México?
-- Tal vez, tal vez, maybe!!!!!!!!! Jajaja, que curioso eres!!!!
-- No más que tú, que ya quieres saber mi nombre. ¿Quién te dió mi dirección de MSN?
-- Pareces nuevo, hay tantas referencias en internet sobre tus cuentos y poesías que no fue necesario que me la diera alguien específico.
-- ¡Mientes, en mi blog sólo publico mi email, pero nunca esta dirección, precisamente para evitar que me molesten por MSN! ¿Cómo la obtuviste?
-- ¡Ay corazón, eso no se pregunta en una primera sesión! (Iba a decir 'primera cita', pero eso es cosa del pasado).
-- OK, no me digas nada por ahora, pero a cambio háblame de ti. ¿Estudias o trabajas? ¿Cuántos años tienes?
-- OK, eso sí te lo digo. Trabajo, soy asistente de un ingeniero en sistemas, tengo 29 años. ¿Tu eres diseñador y tienes 35?
-- Casi acertaste, soy programador, aunque a veces hago diseño gráfico y tengo 34. Solterito, ¿no te emociona? ¿tienes compromiso?
- ¡Estás loco, compromisos a mi edad, con esta cara y este cuerpo, y en pleno siglo veintiuno! Soy libre como el dólar, que por cierto anda de capa caída.
-- jajaja ¿tu también andas de capa caída? ¿en plena devaluación? jajaja
-- No buey, yo estoy a la alza!
-- Oye 'buey', ¿y como sé que no eres uno de mis cuates o un gay que me quiere ver la cara de what?
-- jajaja, pues tendrás que confiar, ni modo que te enseñe mi credencial del ife por mi webcam!
-- No es mala idea, y algo más que pueda probar tu sexo!
-- Oye, ¿no vas muy rápido? Espera, a que nos tratemos más.
-- OK, seré paciente, me late que eres buena onda. ¿Por qué te conectaste conmigo?
-- La verdad no lo sé. Tal vez por tus cuentos o algún poemilla tuyo que me gustó. En la foto de tu blog apareces como intelectual del siglo pasado, se me hace que hasta eres un chico interesante.
-- Gracias, pero eso me dicen todas, jajaja. Ya en serio, ¿qué esperas conseguir hablando conmigo?
-- Uff que mamila eres, ¿debo confesarme para que te dignes hablar conmigo? Dímelo para hacer la solicitud.
-- No, no es eso, no te sulfures, pero no es común que una desconocida (suponiendo que deveras eres una bella hembrita) llegue a mi MSN y ya!!!
-- No te asustes, no te voy a hacer nada. Solo quiero conocerte.
-- OK, ¿tienes un blog o un sitio en dónde pueda saber de ti, ver algunas de tus fotos en MySpace, Facebook, Hi5, any?
-- Maybe!!! Vete con calma buey.
-- No mamar, tu sabes mucho de mi!!! Al menos dame una pista!!!¿Por qué debo creer que eres una chava de 29? Hay mucho gañán en la red.
-- OK, dime cómo te lo puedo probar!
-- Pues mándame una foto, no tiene que ser en bikini, jajaja, al menos de tu cara.
-- Te mandaré una foto, pero no de mi cara ...
-- ¡Suena interesante!
En ese momento apareció en mi pantalla una ventana que me anunciaba que pedazosdealma me quería enviar una imagen, así que la acepté, y mientras bajaba a mi computadura le pregunté:
-- Oye y de dónde sacaste ese alias tan original 'pedazosdealma'?
-- Es que estoy formada, esencialmente, por pedazos de alma de toda la gente que he amado, odiado, herido, ayudado, etc. Tal vez un pedazo de tu alma pase a formar parte de mi. Sólo el tiempo lo dirá.
Sentí un ligero escalofrio al leer ese mensaje. Ya eran las cuatro de la mañana. Ya debía dormir, en cuanto la foto terminara de bajar me despediría de ella y me iría a la cama.
Continué, pues la foto era muy pesada y no acababa de bajar:
-- ¿No quieres una foto mía?
-- No gracias, te conozco mejor de lo que supones, ya te pediré alguna especial en su momento.
De nuevo me sentí incómodo, ¿quién era ella? El estilo de su escritura no me recordaba a nadie conocido, ¿de dónde me conocía?
La imagen casi había acabado de bajar, en mi pantalla empezaban a aparecer las primeras líneas. Era piel, sí solo piel. Me excitó imaginarme la parte de su cuerpo que vendría en esa foto. Más líneas, más piel, parecía una mano o una espalda femenina. Me emocionaba.
Después de algunos segundos más, en los cuales los dos dejamos de escribir, expectantes, apareció la imagen: era una mano, más bien el dorso de una mano femenina. No se veía ni la muñeca ni los dedos, sólo el dorso, con las venas muy claras y sin manchas, una mano joven. Al aumentar el tamaño de la imagen me di cuenta que además había una ligera cicatriz, no visible de inmediato, casi transparente, con la forma de hoja de árbol, perecida a la de maple, de más o menos cuatro centímetros. Eso era todo. Me volví a sobresaltar. Nunca me habían enviado algo así en los siete años que llevo navegando y conociendo chicas por medio de internet.
Le pregunté:
-- ¿Qué me enviaste? ¿No te equivocaste de imagen?
-- Lo que me pediste, una foto mía.
-- ¿Es eso una cicatriz? ¿Estudias medicina o algo así?
-- Si, es una cicatriz, y no, no estudio medicina. Esa foto te debe decir algo de mi, mucho o poco, dependiendo de tu imaginación y de tu poder de deducción.
-- No entiendo ¿qué me puede decir esa foto acerca de ti?
-- Te daré otra pista: busca un poema de Benedetti en donde habla de ladrillos y casas, tal vez eso te ayude.
-- ¡Eres muy rara, me cae!
-- Maybe!!! Por cierto, ya mero amanece, debo ir a dormir. Ojalá mañana volvamos a chatear.
-- ¡No te vayas, explícame!
-- Mañana continuamos, bye. Besitos.
El programa me anunció, con un tierno timbre, que pedazosdealma se estaba desconectando.
Miré la foto por diez minutos más, no entendí nada. Me prometí que mañana buscaría lo de Benedetti y los ladrillos.
Tuve que tomarme un último tequila para poder relajarme y finalmente me venció el sueño deseando que ya fuera la noche siguiente. Soñé que me despedía de ella dándole un caballeroso beso en el dorso de la mano derecha.
Esta la mañana, al despertar, creí percibir un ligero olor a maple en mis labios, creo que me estoy dejando influir por el misterio que rodea a las sesión de hace una horas en la madrugada.
Al iniciar el programa de chateo apareció una ventana que me indicaba que un usuario, con el nick de pedazosdealma, quería ser mi amigo, acepté la propuesta y en pocos minutos apareció su primer mensaje:
-- Hola niels, ¿cual es tu nombre real?
-- Hola pedazosdealma, eso no se pregunta en una primera sesión, además primero debo saber quién eres tú. ¿De dónde me escribes?
-- De tu mismo país, soy mexicana.
-- ¿De la Ciudad de México?
-- Tal vez, tal vez, maybe!!!!!!!!! Jajaja, que curioso eres!!!!
-- No más que tú, que ya quieres saber mi nombre. ¿Quién te dió mi dirección de MSN?
-- Pareces nuevo, hay tantas referencias en internet sobre tus cuentos y poesías que no fue necesario que me la diera alguien específico.
-- ¡Mientes, en mi blog sólo publico mi email, pero nunca esta dirección, precisamente para evitar que me molesten por MSN! ¿Cómo la obtuviste?
-- ¡Ay corazón, eso no se pregunta en una primera sesión! (Iba a decir 'primera cita', pero eso es cosa del pasado).
-- OK, no me digas nada por ahora, pero a cambio háblame de ti. ¿Estudias o trabajas? ¿Cuántos años tienes?
-- OK, eso sí te lo digo. Trabajo, soy asistente de un ingeniero en sistemas, tengo 29 años. ¿Tu eres diseñador y tienes 35?
-- Casi acertaste, soy programador, aunque a veces hago diseño gráfico y tengo 34. Solterito, ¿no te emociona? ¿tienes compromiso?
- ¡Estás loco, compromisos a mi edad, con esta cara y este cuerpo, y en pleno siglo veintiuno! Soy libre como el dólar, que por cierto anda de capa caída.
-- jajaja ¿tu también andas de capa caída? ¿en plena devaluación? jajaja
-- No buey, yo estoy a la alza!
-- Oye 'buey', ¿y como sé que no eres uno de mis cuates o un gay que me quiere ver la cara de what?
-- jajaja, pues tendrás que confiar, ni modo que te enseñe mi credencial del ife por mi webcam!
-- No es mala idea, y algo más que pueda probar tu sexo!
-- Oye, ¿no vas muy rápido? Espera, a que nos tratemos más.
-- OK, seré paciente, me late que eres buena onda. ¿Por qué te conectaste conmigo?
-- La verdad no lo sé. Tal vez por tus cuentos o algún poemilla tuyo que me gustó. En la foto de tu blog apareces como intelectual del siglo pasado, se me hace que hasta eres un chico interesante.
-- Gracias, pero eso me dicen todas, jajaja. Ya en serio, ¿qué esperas conseguir hablando conmigo?
-- Uff que mamila eres, ¿debo confesarme para que te dignes hablar conmigo? Dímelo para hacer la solicitud.
-- No, no es eso, no te sulfures, pero no es común que una desconocida (suponiendo que deveras eres una bella hembrita) llegue a mi MSN y ya!!!
-- No te asustes, no te voy a hacer nada. Solo quiero conocerte.
-- OK, ¿tienes un blog o un sitio en dónde pueda saber de ti, ver algunas de tus fotos en MySpace, Facebook, Hi5, any?
-- Maybe!!! Vete con calma buey.
-- No mamar, tu sabes mucho de mi!!! Al menos dame una pista!!!¿Por qué debo creer que eres una chava de 29? Hay mucho gañán en la red.
-- OK, dime cómo te lo puedo probar!
-- Pues mándame una foto, no tiene que ser en bikini, jajaja, al menos de tu cara.
-- Te mandaré una foto, pero no de mi cara ...
-- ¡Suena interesante!
En ese momento apareció en mi pantalla una ventana que me anunciaba que pedazosdealma me quería enviar una imagen, así que la acepté, y mientras bajaba a mi computadura le pregunté:
-- Oye y de dónde sacaste ese alias tan original 'pedazosdealma'?
-- Es que estoy formada, esencialmente, por pedazos de alma de toda la gente que he amado, odiado, herido, ayudado, etc. Tal vez un pedazo de tu alma pase a formar parte de mi. Sólo el tiempo lo dirá.
Sentí un ligero escalofrio al leer ese mensaje. Ya eran las cuatro de la mañana. Ya debía dormir, en cuanto la foto terminara de bajar me despediría de ella y me iría a la cama.
Continué, pues la foto era muy pesada y no acababa de bajar:
-- ¿No quieres una foto mía?
-- No gracias, te conozco mejor de lo que supones, ya te pediré alguna especial en su momento.
De nuevo me sentí incómodo, ¿quién era ella? El estilo de su escritura no me recordaba a nadie conocido, ¿de dónde me conocía?
La imagen casi había acabado de bajar, en mi pantalla empezaban a aparecer las primeras líneas. Era piel, sí solo piel. Me excitó imaginarme la parte de su cuerpo que vendría en esa foto. Más líneas, más piel, parecía una mano o una espalda femenina. Me emocionaba.
Después de algunos segundos más, en los cuales los dos dejamos de escribir, expectantes, apareció la imagen: era una mano, más bien el dorso de una mano femenina. No se veía ni la muñeca ni los dedos, sólo el dorso, con las venas muy claras y sin manchas, una mano joven. Al aumentar el tamaño de la imagen me di cuenta que además había una ligera cicatriz, no visible de inmediato, casi transparente, con la forma de hoja de árbol, perecida a la de maple, de más o menos cuatro centímetros. Eso era todo. Me volví a sobresaltar. Nunca me habían enviado algo así en los siete años que llevo navegando y conociendo chicas por medio de internet.
Le pregunté:
-- ¿Qué me enviaste? ¿No te equivocaste de imagen?
-- Lo que me pediste, una foto mía.
-- ¿Es eso una cicatriz? ¿Estudias medicina o algo así?
-- Si, es una cicatriz, y no, no estudio medicina. Esa foto te debe decir algo de mi, mucho o poco, dependiendo de tu imaginación y de tu poder de deducción.
-- No entiendo ¿qué me puede decir esa foto acerca de ti?
-- Te daré otra pista: busca un poema de Benedetti en donde habla de ladrillos y casas, tal vez eso te ayude.
-- ¡Eres muy rara, me cae!
-- Maybe!!! Por cierto, ya mero amanece, debo ir a dormir. Ojalá mañana volvamos a chatear.
-- ¡No te vayas, explícame!
-- Mañana continuamos, bye. Besitos.
El programa me anunció, con un tierno timbre, que pedazosdealma se estaba desconectando.
Miré la foto por diez minutos más, no entendí nada. Me prometí que mañana buscaría lo de Benedetti y los ladrillos.
Tuve que tomarme un último tequila para poder relajarme y finalmente me venció el sueño deseando que ya fuera la noche siguiente. Soñé que me despedía de ella dándole un caballeroso beso en el dorso de la mano derecha.
Esta la mañana, al despertar, creí percibir un ligero olor a maple en mis labios, creo que me estoy dejando influir por el misterio que rodea a las sesión de hace una horas en la madrugada.
miércoles, 23 de abril de 2008
Algo más que una michelada
Entraron al elegante salón del hotel de moda en la colonia Condesa.
Ambos caminaban inseguros, sintiéndose incómodos en un ambiente ajeno a ellos. Pero una invitación de esas no se podía rechazar. Jorge estaba ascendiendo como visitador médico y tendrían que adaptarse a ese tipo de eventos.
Al menos su vestimenta no desentonaba con la de los demás asistentes: el traje negro de él, comprado en Suburbia y el trajecito sastre de ella, una oferta de Zara, siempre los sacaban de apuros.
Un mesero los llevó a un pequeña mesa. Tomó la silla y amablemente la invitó a tomar asiento. 'Este si es un caballero' pensó Margarita. Jorge no hacia eso desde que eran novios.
Otro mesero se acercó, solícito, con una carta de vinos y licores.
Ella, temerosa de tantos nombres en francés e italiano, decidió pedir algo sencillo, algo que no fuera el clásico ron blanco o la michelada de todos los viernes, así que se aventuró a pedir un cóctel preparado:
-- Por favor, a mi me trae un Black and Decker, con poco hielo.
Ambos caminaban inseguros, sintiéndose incómodos en un ambiente ajeno a ellos. Pero una invitación de esas no se podía rechazar. Jorge estaba ascendiendo como visitador médico y tendrían que adaptarse a ese tipo de eventos.
Al menos su vestimenta no desentonaba con la de los demás asistentes: el traje negro de él, comprado en Suburbia y el trajecito sastre de ella, una oferta de Zara, siempre los sacaban de apuros.
Un mesero los llevó a un pequeña mesa. Tomó la silla y amablemente la invitó a tomar asiento. 'Este si es un caballero' pensó Margarita. Jorge no hacia eso desde que eran novios.
Otro mesero se acercó, solícito, con una carta de vinos y licores.
Ella, temerosa de tantos nombres en francés e italiano, decidió pedir algo sencillo, algo que no fuera el clásico ron blanco o la michelada de todos los viernes, así que se aventuró a pedir un cóctel preparado:
-- Por favor, a mi me trae un Black and Decker, con poco hielo.
martes, 26 de febrero de 2008
Camina derechito
Hace un par de días escuche la canción que interpreta Oscar Madrigal y que da nombre a esta entrada. A más de treinta años de haber estado de moda esa rola me pareció linda y me sugirió este texto.
Ven mi amor
ven junto a mí
que tu linda boca quiero ver
ven conmigo y siéntate aquí
que tus lindos ojos quiero ver
Todo mundo habla de tu cara tan hermosa
pero nunca me la dejas ver
Ven mi amor camina derechito
camina derechito a donde estoy
...
Camina derechito
Ven mi amor
ven junto a mí
que tu linda boca quiero ver
ven conmigo y siéntate aquí
que tus lindos ojos quiero ver
Todo mundo habla de tu cara tan hermosa
pero nunca me la dejas ver
Ven mi amor camina derechito
camina derechito a donde estoy
...
Tuve que desnudar a decenas de mujeres para encontrarte.
Seguramente amaste a varios hombres antes de llegar a mis brazos.
Pero al fin estás aquí. A tiempo. Con tu sonrisa íntegra. Sin la carga generacional de la culpa. Lista para mí. Plena de amor.
Con esa soltura que fue el presagio de que se trataba de tí, la mujer prometida, la bien amada. La esperada.
No la adolescente frágil, no la niña temerosa en la entrega.
Ven, atraviesa el espacio que te separa de mí. Avanza hacia mí mostrando esa desnudez espléndida de tus treintas, con esa mirada posada en mis ojos, que promete volverme loco de pasión.
Acabemos con la espera. Demos inicio a la única razón de estar vivos. Celebremos nuestra existencia en este siglo, en este segundo, en este recóndito punto del Universo.
Lo único que tengo para darte es esta rosa roja de tallo largo. No hay nada mejor para una dama en plenitud, conciente de su poderío, de su real valor, de la certeza de sus pasos que cada vez te traen más cerca de mí.
Permite que la muerte deje de ser una preocupación para mí: te he encontrado.
Sigue caminando derechito, ya descubro el color azul de tus ojos. Ya distingo esas bellas pecas en tus senos. Ya tu cuerpo me habla con olores desconocidos pero esperados. Ya noto la hinchazón de tus pezones que presienten la cercanía de mis labios. Ya huelo la humedad de tu sexo. Ya mis manos podrían tocar tu pelo.
Ven siéntate aquí, permíteme grabar este momento antes de alcanzar la gloria de hacerte, finalmente, mía.
domingo, 10 de febrero de 2008
La máquina de los gitanos
En Cien años de soledad se cuenta que una nueva generación de gitanos llegó a Macondo con
¿no será que lo que aquellos gitanos llevaban a ese pueblo escondido en la selva era simple y llanamente una conexión a la internet?
y yo me pregunto:
...
sus loros pintados de todos los colores que recitaban romanzas italianas, y las gallina que ponía un centenar de huevos de oro al son de la pandereta, y el mono amaestrado que adivinaba el pensamiento, y la máquina múltiple que servía al mismo tiempo para pegar botones y bajar la fiebre, y el aparato para olvidar los malos recuerdos, y el emplasto para perder el tiempo, y un millar de invenciones más, tan ingeniosas e insólitas, que José Arcadio Buendía hubiera querido inventar la máquina de la memoria para poder acordarse de todas. En un instante tranformaron la aldea. Los habitantes de Macondo se encontraron de pronto perdidos en sus propias calles, aturdidos por la feria multitudinaria.
...
¿no será que lo que aquellos gitanos llevaban a ese pueblo escondido en la selva era simple y llanamente una conexión a la internet?
lunes, 19 de noviembre de 2007
De mujeres y otros bichos (1)
Soy un cínico. No puedo mentir. Casi.
No soy capaz de decir
-- No, no estás engordando.
Ni siquiera un compasivo
-- Si, esa blusa oaxaqueña te sienta bien.
Casi todas se ven como indias mazahuas, lo cual no es necesariamente malo.
En los raros casos en que he mentido la zozobra hace presa de mí. Temo decir la verdad la próxima vez que me pregunten lo mismo, y que me caigan en la mentira.
En alguna ocasión, al llegar a una cita, encontré a mi pareja con una compañera de trabajo. Una morena en sus treintas, ligeramente pasada de peso, sin llegar a ser gorda o repulsiva. Sus labios eran carnosos y sus ojos negros, grandes y expresivos. Sus blancos dientes asomaban coquetos en cada sonrisa.
A los cinco minutos de conocerla, y sin que nadie pidiera mi opinión al respecto, de mi estúpida boca salio un sincero:
-- Estoy seguro que en la cama eres una máquina de sexo. La sensualidad brota por cada poro de tu cuerpo.
La amplia sonrisa que me dedicó en ese momento no pudo contrarrestar la mirada de mi pareja que, sentada a mi izquierda, anunciaba un futuro conflicto.
Soy un cínico. Prefiero serlo a engañar a alguien, sobre todo a una mujer. Estoy seguro que ellas prefieren saber, desde el principio, si tengo novia, si estoy casado o si sólo se trata de un encuentro de una noche. Probablemente se sienten con el poder de cambiar esa situación en caso de que yo valga la pena para ellas. Algunas lo han logrado. Bien por ellas. Su valentía y decisión las han hecho lograr tenerme por más tiempo, a veces de forma exclusiva. A veces sinceramente enamorado de ellas.
Al abordar a aquellas que presumen estar en sus veintes (aunque mis preferidas ahora son las de treinta y cinco) siempre las sitúo en la realidad: 42 años. Divorciado. Periodista. Lejos de ser un potentado. Poeta malo pero insistente. Derrochador de mi tiempo por tener casi siempre metidas las narices en libros de todo tipo. Tequilero. Rara vez un gañán. Aunque más de una me ha dicho que soy poco hombre o un patán sin remedio. Las entiendo, la idea de perderme las bloquea la memoria y las neuronas. Para mi todas ellas has sido una damas. No podría ser de otra manera, no hubieran permanecido junto a mí más de lo que tardo en despacharme una Sauza Blanco con limón, sal y sangrita.
Soy un cínico. Tanto que no podré mentir demasiado al escribir estas historias. A veces hasta usaré los nombres de ellas. Existen demasiadas Marías o Teresas o Lupitas como para que alguna de ella se sienta descobijada. De hecho, casi todas ellas han sido Marías, mis Marías.
N. B.: Esta serie es pura ficción, cuando mucho salpicada de alguna situación real. Los nombres usados pueden son reales (hay muchas Rosas, Lauras o Rocíos en la Ciudad de México. No todas tienen que ver conmigo y no soy tan cínico como el personaje central) pero usados en situaciones ajenas a ellas.
No soy capaz de decir
-- No, no estás engordando.
Ni siquiera un compasivo
-- Si, esa blusa oaxaqueña te sienta bien.
Casi todas se ven como indias mazahuas, lo cual no es necesariamente malo.
En los raros casos en que he mentido la zozobra hace presa de mí. Temo decir la verdad la próxima vez que me pregunten lo mismo, y que me caigan en la mentira.
En alguna ocasión, al llegar a una cita, encontré a mi pareja con una compañera de trabajo. Una morena en sus treintas, ligeramente pasada de peso, sin llegar a ser gorda o repulsiva. Sus labios eran carnosos y sus ojos negros, grandes y expresivos. Sus blancos dientes asomaban coquetos en cada sonrisa.
A los cinco minutos de conocerla, y sin que nadie pidiera mi opinión al respecto, de mi estúpida boca salio un sincero:
-- Estoy seguro que en la cama eres una máquina de sexo. La sensualidad brota por cada poro de tu cuerpo.
La amplia sonrisa que me dedicó en ese momento no pudo contrarrestar la mirada de mi pareja que, sentada a mi izquierda, anunciaba un futuro conflicto.
Soy un cínico. Prefiero serlo a engañar a alguien, sobre todo a una mujer. Estoy seguro que ellas prefieren saber, desde el principio, si tengo novia, si estoy casado o si sólo se trata de un encuentro de una noche. Probablemente se sienten con el poder de cambiar esa situación en caso de que yo valga la pena para ellas. Algunas lo han logrado. Bien por ellas. Su valentía y decisión las han hecho lograr tenerme por más tiempo, a veces de forma exclusiva. A veces sinceramente enamorado de ellas.
Al abordar a aquellas que presumen estar en sus veintes (aunque mis preferidas ahora son las de treinta y cinco) siempre las sitúo en la realidad: 42 años. Divorciado. Periodista. Lejos de ser un potentado. Poeta malo pero insistente. Derrochador de mi tiempo por tener casi siempre metidas las narices en libros de todo tipo. Tequilero. Rara vez un gañán. Aunque más de una me ha dicho que soy poco hombre o un patán sin remedio. Las entiendo, la idea de perderme las bloquea la memoria y las neuronas. Para mi todas ellas has sido una damas. No podría ser de otra manera, no hubieran permanecido junto a mí más de lo que tardo en despacharme una Sauza Blanco con limón, sal y sangrita.
Soy un cínico. Tanto que no podré mentir demasiado al escribir estas historias. A veces hasta usaré los nombres de ellas. Existen demasiadas Marías o Teresas o Lupitas como para que alguna de ella se sienta descobijada. De hecho, casi todas ellas han sido Marías, mis Marías.
N. B.: Esta serie es pura ficción, cuando mucho salpicada de alguna situación real. Los nombres usados pueden son reales (hay muchas Rosas, Lauras o Rocíos en la Ciudad de México. No todas tienen que ver conmigo y no soy tan cínico como el personaje central) pero usados en situaciones ajenas a ellas.
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